Todavía quedan cosas bonitas por decir. Más de una vez nos hemos visto trillados a la hora de expresar nuestros sentimientos, cometiendo el pecado de caer en la cotidianidad y la rutina. Transformándose en lo que tenemos que decir en casi una estrofa de algun libro de mayor o menor popularidad. A todo esto, anoche estaba viendo una película que no veía hacía ya muchos años, y me estrellé contra una de las frases más dulces y más sencillas que se le puede decir a alguien. Muy pocas palabras, una más común que la otra... pero de un significado y una profundidad inconmensurable. Y es en la sencillez que muchas veces dejamos de lado que se pueden encontrar cosas profundas como el mismo corazón humano. Y no era una película para adolescentes/adultos, en donde uno supone que puede llegar a existir una mayor profundidad a la hora de expresar las cosas. Alguien recuerda la señorita del paraguas que baja de una nube? Bueno si no lo hacen, deberían revisar su niño interno que debe estar un poco oxidado :P . En una escena esta frase que paso a citar se dice al paso pero no sin importancia: "La alegría se siente como ella". Ni siquiera dice que ella es parecido a la alegría, todo lo contrario, la alegría se parece un poco a ella, pero nunca podría ser igual. Que más puedo decir? Si no ven su significado de entrada no tiene sentido explicarlo. Y si lo vieron las explicaciones ensucian la belleza de la frease. :)
Te acordás cuando el mundo era simple? Cuando si querías a alguien, lo abrazabas. Un enojo se arreglaba hablando y no sabías nada del despecho. Si deseabas algo, lo decías. Sin miedos. Si hacías algo, era por gusto. El mundo en sí, no importaba. Teníamos nuestro mundo, con sus reglas, sencillas e imperfectas. Sabés que? El mundo sigue siendo igual de simple.
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