Ir al contenido principal

El erudito de la moneda

Por las noches se lo escucha deambular. El sonido de la moneda golpeando el pulgar, para luego arrojarse en un vuelo vertiginoso hacia el destino de aquél que la blande, corta la noche. Y por lo bajo, como una oración repite los versos que describo a continuación, tratando de ser fiel a su fuente:

Cara, quizo que te hablara
un furiosa noche de verano
ceca, intentó que te olvidara
antes que la noche terminara

Los repite por lo bajo incesantemente, como pidiéndo explicaciones a la noche. Pero no siempre fue así. Antes de aquél episodio, cuentan aquellos que gustan de narrar historias, el hombre era un respetado erudito en su ciudad. La gente solía consultarlo sobre distintas cuestiones de índole humano. Y el hombre siempre recurría a su moneda. Su filosofía era obedecer su voluntad sin importar las consecuencias. Para él la moneda estaba guiada por una mano invisible, dirigida por algún ser que podía precedir la decisión más favorable para el que lo consultara.

Algunos podrían calificarlo de débil, de cobarde por no tomar la decisión en sus manos, sin embargo otros valoraban la fidelidad para con sus principios y su coherente accionar en consecuencia.

Pero dicen que una noche de verano, conoció a la bruja del espejo, o por lo menos así la llamaba el que me contó esta historia. Cuentan que era una mujer - o demonio afirman otros- de rasgos comunes, que podría pasar desapercibida para muchos, pero no para el erudito. Todos tenemos un propósito, inclusive los demonios y las mujeres hermosas. Es por eso que no es de extrañar que nadie más la notara, porque su propósito era el erudito.

Fiel a sus principios el hombre arrojó la moneda. La misma le dijo si. Se acercó a ella y soñó. Al final de la noche volvió a preguntarle a la moneda si debía volver a verla. La moneda dijo no.

Los días pasaron y cada hora que transcurría el erudito no podía dejar de pensar en cómo la moneda se podía equivocar dos veces seguidas la misma noche.

Si prestas atención por las noches de Paraná, especialmente las de verano, se pueden escuchar los versos del erudito de la moneda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Simple

Te acordás cuando el mundo era simple? Cuando si querías a alguien, lo abrazabas. Un enojo se arreglaba hablando y no sabías nada del despecho. Si deseabas algo, lo decías. Sin miedos. Si hacías algo, era por gusto. El mundo en sí, no importaba. Teníamos nuestro mundo, con sus reglas, sencillas e imperfectas.  Sabés que? El mundo sigue siendo igual de simple.

Principio de inercia.

Las personas cambian.... ¿Las personas cambian?. Al menos esto asegura Romeo a Julieta con respecto a su último desliz amoroso. Julieta dulcemente desde el balcón lo mira, con lágrimas en los ojos. Ve una muestra de verdadera voluntad, o al menos eso cree ver ella, o acaso es lo que quiere ver?. Que problema no?. "Me equivoqué, pero te prometo que la proxima no va a pasar", le asegura Pablo a Pedro luego de haberlo dejado esperando en la reunión de los búfalos. Las personas pueden cambiar, dice Pablo envolviéndole un paquete de utopías de nuestra sociedad. Acaso Pedro le cree? Porsupuesto que si. ¿Que estúpidos que somos no?. Romeo probablemente siga con sus deslices amorosos y Pablo dejado plantado a Pedro. Acaso esta tan mal confiar en las personas? Seguramente no. Supongamos que confiamos, supongamos que abrimos el corazón a otro/a , y de repente el palacio de cartas se desmorona. Tu corazón que entregaste, se ve lastimado. "Las personas cambian". Volvés a abrirt...

El mercado de recuerdos ajenos

Les voy a contar una historia real. Una historia sobre Abbe y el pequeño negocio que montó años atrás. Todo sucedió un día mientras escuchaba una anécdota de un buen amigo suyo. De repente se dió cuenta que la anécdota que contaba su amigo surgía de un recuerdo que tenía. Pero al contarla, dicho recuerdo tomaba forma de palabras y dichas palabras generaban en la imaginación de Abbe una nueva representación del recuerdo. Y generalmente el nuevo recuerdo creado siempre era mejor que el recuerdo original. Abbe se dio cuenta que uno al escuchar el recuerdo de otra persona siempre lo imagina muchos más perfecto de lo que realmente fue. Ni hablar si el narrador exagera un poco las cosas. Dicho de otra forma, los recuerdos mejoran al pasar por otras personas. Entonces Abbe inventó un método para reemplazar los recuerdos de las personas por las versiones mejoradas productos de la imaginación de otras personas. Para ello primero necesitaba una forma de borrar recuerdos. Esto fue bast...