El Recuerdo vivía en su pequeño universo al que llamaban “El Pasado”. Era un mundo extraño donde sólo habitaban los sentimientos. El Recuerdo despertaba todas las mañanas abriendo sus ojos sin saber cómo había terminado el día anterior, ni dónde estaba, ni qué debía o no hacer pues,… sufría amnesia.
Siempre salía de su casa, la cual nunca recordaba y se dirigía hacia el lago de las ilusiones. Se sentaba placidamente en una misma roca roja y mojaba sus pies en el agua clara. Inmediatamente los peses amigos se acercaban y lo entretenían. Vio allí miles de amaneceres pero para él todo era como la primera vez pues,… sufría amnesia. Luego caminaba por la orilla sobre la arena del desengaño teñida de pequeñas rocas de frustraciones y decepciones, sus pies comenzaban a doler y se acercaba a la orilla donde el agua de la ilusión y los peces de la amistad aliviaban sus penas.
Así recorriendo su pequeño mundo, “el mundo del pasado”, todos los días eran un eterno presente, el recuerdo, pues simplemente no lo recordaba… sufría amnesia.
Un día caminando por la playa se topo con una hermosa dama de rubios cabellos y elegante figura. Ella se le acercó preguntándole: - ¿Cómo te llamas? - Recuerdo…respondió él, ¿y tu? - Mi nombre es Memoria, dijo ella y comenzaron a caminar de la mano. Se sentaron en la roca roja a la que ella bautizó “Comodidad” pues a pesar de su dureza era un asiento agradable. Por primera vez, y esta si era la primera vez, él experimentó el amor, el deseo y la pasión; no quería que el día terminase pues temía olvidarlo.
Sin embargo la noche cayó y al día siguiente al recuerdo se le había borrado todo. Volvió a la playa se sentó sobre la misma piedra y contempló los mismos amaneceres. La Memoria pasó frente a él pero no pareció importarle. Ella se le acercó una vez más, pero él no la reconoció. La Memora comenzó a llorar y sus ojos se llenaron de decepción, le dio un beso y se despidió para siempre.
Fue allí mismo que el Recuerdo volvió en sí; se puso sobres sus pies experimentando el asombro mientras la veía alejarse. Vio la inscripción sobre la roca: “Comodidad” y en ese momento pudo recordar por primera vez. Su corazón se llenó de tristeza pues,… ahora ya era muy tarde y la Memoria había desaparecido para no volver. Dio media vuelva y mojó sus pies en el lago de las ilusiones y los peses fueron a su encuentro una vez más, y pensó: la misma arena, el mismo agua, los mismos amaneceres, las mismas rocas, la misma comodidad, el mismo mundo pero… sólo una Memoria. Pobre Recuerdo sufría de … nostalgia.
Siempre salía de su casa, la cual nunca recordaba y se dirigía hacia el lago de las ilusiones. Se sentaba placidamente en una misma roca roja y mojaba sus pies en el agua clara. Inmediatamente los peses amigos se acercaban y lo entretenían. Vio allí miles de amaneceres pero para él todo era como la primera vez pues,… sufría amnesia. Luego caminaba por la orilla sobre la arena del desengaño teñida de pequeñas rocas de frustraciones y decepciones, sus pies comenzaban a doler y se acercaba a la orilla donde el agua de la ilusión y los peces de la amistad aliviaban sus penas.
Así recorriendo su pequeño mundo, “el mundo del pasado”, todos los días eran un eterno presente, el recuerdo, pues simplemente no lo recordaba… sufría amnesia.
Un día caminando por la playa se topo con una hermosa dama de rubios cabellos y elegante figura. Ella se le acercó preguntándole: - ¿Cómo te llamas? - Recuerdo…respondió él, ¿y tu? - Mi nombre es Memoria, dijo ella y comenzaron a caminar de la mano. Se sentaron en la roca roja a la que ella bautizó “Comodidad” pues a pesar de su dureza era un asiento agradable. Por primera vez, y esta si era la primera vez, él experimentó el amor, el deseo y la pasión; no quería que el día terminase pues temía olvidarlo.
Sin embargo la noche cayó y al día siguiente al recuerdo se le había borrado todo. Volvió a la playa se sentó sobre la misma piedra y contempló los mismos amaneceres. La Memoria pasó frente a él pero no pareció importarle. Ella se le acercó una vez más, pero él no la reconoció. La Memora comenzó a llorar y sus ojos se llenaron de decepción, le dio un beso y se despidió para siempre.
Fue allí mismo que el Recuerdo volvió en sí; se puso sobres sus pies experimentando el asombro mientras la veía alejarse. Vio la inscripción sobre la roca: “Comodidad” y en ese momento pudo recordar por primera vez. Su corazón se llenó de tristeza pues,… ahora ya era muy tarde y la Memoria había desaparecido para no volver. Dio media vuelva y mojó sus pies en el lago de las ilusiones y los peses fueron a su encuentro una vez más, y pensó: la misma arena, el mismo agua, los mismos amaneceres, las mismas rocas, la misma comodidad, el mismo mundo pero… sólo una Memoria. Pobre Recuerdo sufría de … nostalgia.
Comentarios