Existen fracasos de todo tipo. Fracasos grandes, fracasos chicos. Los hay terribles y no tan terribles. Hay fracasos importantes y fracasos tan comunes que ya nadie los recuerda. Esta es una historia sobre un fracaso que pocos conocen pero que nunca podran olvidar.
Marco jamas se penso capaz de conocer el fracaso. Por esas injusticias de la vida siempre habia tenido suerte en las justas y en los juegos de guerra que se practicaban en todo el reino. Esto lo convertia en un personaje insolente y soberbio que se escondia detras de una mascara de humildad. Un ser bastante repulsivo si me preguntan a mi.
Un dia al regresar a su hogar, se encontro al abrir la puerta con el fracaso mismo sentado en su mesa(su hogar era muy solitario). Riendose le dijo:
-Te equivocaste de morada, el escudero vive al lado.
El fracaso sonriendo tranquilamente contesto:
-De hecho es a ti a quien busco. Hace largo tiempo que me buscabas.
Marco extrañado respondió
-A mi? Si yo jamas fracase! He ganado todos los torneos, conquistado a todas las doncellas y hasta mate al último dragón.
-Te equivocas del tipo de fracaso. No soy un fracaso militar, ni un fracaso aventurero, mucho menos un fracaso amoroso. Soy el padre de todos ellos. Tu me has dado forma a traves de tus falsas victorias y me he alimentado de tu insolencia y soberbia.
-No te entiendo... qué fracaso tuve entonces?
-Es muy simple, pero si te lo digo te condenaré a una vida miserable por el hecho de saber que existo. Por otro lado me puedes ignorar y seguir creyendo que eres feliz.
Nadie supo que contestó Marco ese dia. Pero jamas volvio a empuñar una espada y pasa sus tardes mirando el mar desde el acantilado mas alto, como bucando un lugar en el horizonte donde... donde...
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