-Todavía no entiendo porqué los perseguís.
-Y yo aún no entiendo porqué me acompañás.
Ella infló sus cachetes de aire y miró para otro lado, cómo hacía siempre que algo le molestaba. No era la primera vez que preguntaba, y no era la primera vez que él esquivaba su pregunta. El silencio se prolongó unos momentos mientras ella movía con sus pies una pequeña rama que se encontraba cerca del tronco dónde estaban sentados. Ella tampoco respondía nunca su pregunta.
La luna llena se recortaba imponente en el cielo, e iluminaba todo a su alcance. Incluso era difícil llegar a ver las estrellas. Un gran silencio flotaba en el aire. No había ni siquiera una leve brisa que lo perturbara.
-Es una gran noche para cazarlos. Dijo ella.
El simplemente asintió con su silencio y su vista perdida en el horizonte. Era la única parte que ella detestaba de sus días. Los instantes previos a una cacería. Él se ponía distante, se perdía en su propio mundo. Nunca la miraba a los ojos en esos momentos.
-Quieres? Dijo ella extendiéndole una botella con agua.
El tomó la botella y la empinó para beber un poco. No alcanzó el agua a tocar su boca cuando unas hojas cerca de ellos se movieron levemente. Inmediatamente el arrojó la botella de agua, salpicándola a Cordelia. Ella empezó a protestar pero el ya se había incorporado y tenía su espada en su cintura y su botella mágica en la mano.
-Vamos! Gritó el.
Ella sin dejar de protestar tomó su capa y la prendió rápidamente a su cuello. El pequeño claro del bosque en el que se encontraban ya no estaba tan sereno. Las hojas cada vez se movían con más violencia. Will montó en su caballo de un salto y salió disparado hacia la espesura del bosque. Cordelia recitó algunas palabras por lo bajo y comenzó a elevarse del piso. Como envuelta en una pequeña columna de aire.
-Espérame! Gritó, y se lanzó surcando el aire en persecución de Will.
-Y yo aún no entiendo porqué me acompañás.
Ella infló sus cachetes de aire y miró para otro lado, cómo hacía siempre que algo le molestaba. No era la primera vez que preguntaba, y no era la primera vez que él esquivaba su pregunta. El silencio se prolongó unos momentos mientras ella movía con sus pies una pequeña rama que se encontraba cerca del tronco dónde estaban sentados. Ella tampoco respondía nunca su pregunta.
La luna llena se recortaba imponente en el cielo, e iluminaba todo a su alcance. Incluso era difícil llegar a ver las estrellas. Un gran silencio flotaba en el aire. No había ni siquiera una leve brisa que lo perturbara.
-Es una gran noche para cazarlos. Dijo ella.
El simplemente asintió con su silencio y su vista perdida en el horizonte. Era la única parte que ella detestaba de sus días. Los instantes previos a una cacería. Él se ponía distante, se perdía en su propio mundo. Nunca la miraba a los ojos en esos momentos.
-Quieres? Dijo ella extendiéndole una botella con agua.
El tomó la botella y la empinó para beber un poco. No alcanzó el agua a tocar su boca cuando unas hojas cerca de ellos se movieron levemente. Inmediatamente el arrojó la botella de agua, salpicándola a Cordelia. Ella empezó a protestar pero el ya se había incorporado y tenía su espada en su cintura y su botella mágica en la mano.
-Vamos! Gritó el.
Ella sin dejar de protestar tomó su capa y la prendió rápidamente a su cuello. El pequeño claro del bosque en el que se encontraban ya no estaba tan sereno. Las hojas cada vez se movían con más violencia. Will montó en su caballo de un salto y salió disparado hacia la espesura del bosque. Cordelia recitó algunas palabras por lo bajo y comenzó a elevarse del piso. Como envuelta en una pequeña columna de aire.
-Espérame! Gritó, y se lanzó surcando el aire en persecución de Will.
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