El casaca albiceleste "comprende" lo que siente el contrincante al oír gritos e insultos inútiles en un estadio, o molestar constantemente al rival con saltos, movimientos y banderazos que no dejan ver.
Competimos con nuestro competidor, porque en grupo somos más normales. Naturales. Pues lo natural es la animalidad y el instinto humano bruto y primitivo. Esto es lo que nacionalmente llamamos "huevos".
Es un estilo de vida, una forma de afrontar realidades y consiste en soportar y proceder de la manera "que sea", para obtener un resultado que para los ojos del pueblo sea "dignificante" (para el pueblo obvio).
Es una nueva definición maquiavélica de: el fin justifica los medios. Es la forma en que social, política, emocional, cultural y deportivamente vive la Argentina. A puro huevo y sin proyección.
Lograr resultados que "aparentemente positivos" se obtienen "dejándolo todo".
Pero entonces (podría preguntarse), ¿no es necesario un buen planteo, un estudio, un esquema táctico, un trabajo previo o preparación físico-intelectual, una proyección y progresión en logros, una selección de lo óptimo?
La respuesta parece ser negativa, porque eso se lo dejamos a los alemanes, rusos, chinos, norteamericanos que "no saben nada"; "que no la sufren", y que obviamente "no le ponen huevos". Que tienen todo de arriba.
Cobardes ellos: Lange y Carranza, Pareto y los Leones que, son menos argentos porque parece no sufrieron en la cancha, o por lo menos parecerían no necesitar tanto de nuestros gritos o que maldigamos rivales rompiendo y empujando cada logro con la vibración de nuestras desquiciadas cuerdas vocales. Pero ellos son ganadores que como argentos, siempre seguimos "desde sus inicios", y que bueno..., ahora "ganaron algo". Como buenos resultadistas, ahora "si son argentos". Pero !cuidado¡ para el 2020 "a poner huevos".
Como argento, les agradezco a todos los Argentinos que hicieron las cosas bien, que proyectaron y compitieron no sólo con "huevos". Que con amabilidad mataron el gen argento, porque los "huevos" sirven, pero ellos probaron que también podemos hacer las cosas bien.
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