La vida tiene extrañas formas de engañarnos con
recuerdos de una posible vida mejor. El cuerpo desnudo, guarda esos recuerdos para los
cuales estamos dispuestos.
Un sinfín de conexiones sensibles. Cuerpos programados
para ser estimulados y recuerdos que por su belleza quedarán durante el resto
de nuestras vidas. Locuras apasionadas viven para siempre en nosotros.
Aun no comprendo porqué, cuando el placer es la
consumación de la locura corporal, todo caduca sin contemplaciones.
¿Por qué queremos estas tentaciones?
Simplemente porque de los casi seis mil
estímulos diarios, recordamos no más de seis, y nos quedamos con aquellos que
entendemos con significativa relevancia. Lo que nos sucede es que en el fondo,
todos queremos que uno de esos estímulos sea el amor.
Pero, cuando estos placeres no son acompañados
de una equivalencia en las condiciones, los sentimientos compartidos no son
suficientes y se produce el non plus
ultra del amor pasional.
Se invierten las cargas sentimentales, se genera
resentimiento, celos y desconfianza. Amamos porque nos sentimos amados, pero
también mentimos porque nos sentimos engañados, y desconfiamos porque no somos
confiables.
En fin… uno no esta tan loco, sólo incrédulo en
la exclusividad (aunque la deseaba) de estar enredado en las mismas condiciones.
Aun así pretendo encontrar(te) el estímulo
adecuado para consumar la locura de la sinceridad afectiva.
Comentarios
Como se compone musica con cualquier acorde?