Marcos se encontraba sentado en su escritorio como todos los días cuando llegó Jenny. Jenny se acercó y se agachó levemente para darle un beso, gesto correspondido por Marcos que se estiró levemente para alcanzar ese sutíl roce de mejillas. (Hacía mucho ya que había dejado de pararse para saludarla. El mundo moderno castiga a los caballeros). Todo parecía ir perfectamente, iba a ser un saludo normal más. Pero no con ella, porque Jenny es de la cofradía de los 5 cms al beso.
La gente de la cofradía de los 5cms al beso nunca van al choque en un beso. Jamás, es la primera y única regla que deben cumplir todos sus miembros. Deben acercarse mucho, deben mostrar toda la intención de chocar mejillas, pero cuando todo parece que están por hacerlo, paran. Así, sin más. Se detienen en seco a 5 cms del beso.
Marcos, que ya había terminado su movimiento de acercamiento, se dió cuenta que no había hecho contacto, y que no lo iba a hacer si de ella dependía. Entonces, juntando todas las fuerzas (fuerzas que tenía pensado ocupar en ir hasta la máquina de café) estiró un poco más su postura hasta lograr hacer un contacto forzado -y muy doloroso para su espalda-, pero que le alcanzó para lograr entregar su beso.
Jenny se alejó de la escena victoriosa por no haber roto la primera regla de su cofradía y Marcos quedó revolviendo en su mochila en busca de analgésicos y lamentando esa taza de café que no iba a beber.
Estoy cansado de ver tanto sufrimiento y tanta injusticia. El mundo se está cansando de la cofradía. Y que pasará cuando caiga esa gota que rebalse el vaso? Seguro más de un miembro de la cofradía terminará con un chichón por un gesto efusivo, o será víctima de un abrazo que no le permita alejarse, o incluso seguro muchos terminarán con la boca rota de un beso. No digan que no vieron las señales.
La gente de la cofradía de los 5cms al beso nunca van al choque en un beso. Jamás, es la primera y única regla que deben cumplir todos sus miembros. Deben acercarse mucho, deben mostrar toda la intención de chocar mejillas, pero cuando todo parece que están por hacerlo, paran. Así, sin más. Se detienen en seco a 5 cms del beso.
Marcos, que ya había terminado su movimiento de acercamiento, se dió cuenta que no había hecho contacto, y que no lo iba a hacer si de ella dependía. Entonces, juntando todas las fuerzas (fuerzas que tenía pensado ocupar en ir hasta la máquina de café) estiró un poco más su postura hasta lograr hacer un contacto forzado -y muy doloroso para su espalda-, pero que le alcanzó para lograr entregar su beso.
Jenny se alejó de la escena victoriosa por no haber roto la primera regla de su cofradía y Marcos quedó revolviendo en su mochila en busca de analgésicos y lamentando esa taza de café que no iba a beber.
Estoy cansado de ver tanto sufrimiento y tanta injusticia. El mundo se está cansando de la cofradía. Y que pasará cuando caiga esa gota que rebalse el vaso? Seguro más de un miembro de la cofradía terminará con un chichón por un gesto efusivo, o será víctima de un abrazo que no le permita alejarse, o incluso seguro muchos terminarán con la boca rota de un beso. No digan que no vieron las señales.
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