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El balcón de los suspiros - El primer desencuentro

De entrada debo corregirme, o mejor dicho aclarar. No existe sólo un balcón de los suspiros, sino que, como todas las cosas buenas de la vida, vienen siempre de a pares. Dichos balcones son difíciles de identificar a simple vista. De lo único que podemos estar seguros es que, si encontramos uno, el otro seguro está a la vista. Esta es una de sus propiedades fundamentales.

Ahora que ya hemos aclarado algunas cuestiones respecto a su unicidad, podemos proseguir a discutir qué tienen de especial dichos balcones. La explicación no es simple, e involucra una gran cantidad de factores muy diversos. Por ello creo que es mejor ilustrar los efectos con el caso de Juan y Nina.


La primera vez que Juan estuvo en el balcón fue durante su búsqueda de departamentos para alquilar Nina llevaba más de 6 meses contemplando la ciudad desde el suyo. Siempre sintió curiosidad por aqué viejo balcón vacío

Lo primero que hizo al llegar al lugar fue abrir la puerta ventana que daba al balcón para dejar que entre aire Ese día salió apurada, y al llegar a planta baja notó que había olvidado su bufanda. Subió lo más rápido que pudo

Al notar el intenso frío que entraba por la ventana, Juan decidió cerrarla Al llegar a su departamento, mientras buscaba su bufanda, le pareció notar un destello sutil en el viejo balcón vacío

Juan cerró la ventana y bajó para ayudar con la mudanza Nina se asomó a su ventana, pero no vio nada más que el mismo viejo balcón, tan vacío como siempre

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