Ir al contenido principal

La chica en la vereda

Pensarla, pensarla, pensarla. No sólo es lo que más hacía, también es lo que más disfrutaba hacer. La pensaba a toda hora, desde que abría los ojos por la mañana, hasta que caía cansado por las noches. Pensarla, no era un esfuerzo para Vlad, no importaba el lugar, la hora, el frio o el calor. Ella siempre estaba allí. 
Un día como cualquier otro de otoño, la pensó tanto... tanto... que estiró su mano y pudo tocarla. La tomó con fuerza, primero de una mano. Al ver que ella ofreció la otra, la agarró con seguridad y tiró. Tiró como nunca en su vida, tiró con todo el dolor que significaba, tiró con la promesa de la paz por venir. No fue una tarea sencilla, pero tenía por fin la posibilidad de quitarla de su cabeza. Por fin iba a poder pensar en otras cosas, más mundanas, terrenales, que duelan menos. Al fin y al cabo eso es lo que todos quieren, evitar el dolor. Vlad nunca supo de dónde sacó la determinación que tuvo ese día, pero después de un esfuerzo monumental, ella se deslizó fuera de su pensamiento. 
Extenuado, apoyó las manos en sus rodillas buscando aire. Buscando una postura cómoda, amigable con el esfuerzo que acababa de hacer. Lo había conseguido, ya no la sentía en su cabeza, podía seguir adelante con su vida. 

 -Gracias! 

 Vlad sintió un frio recorriéndole la espalda. Conocía esa voz, la conocía demasiado bien. Se incorporó y volteó buscándola. Y allí estaba ella, sentada en el borde de una ventana, fresca, sonriente, y mucho, mucho más real que en su cabeza. 

Este evento inspiró al conjurador de sueños a crear su obra #13053, que informalmente se la pasó a conocer como "La chica en la vereda". 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Simple

Te acordás cuando el mundo era simple? Cuando si querías a alguien, lo abrazabas. Un enojo se arreglaba hablando y no sabías nada del despecho. Si deseabas algo, lo decías. Sin miedos. Si hacías algo, era por gusto. El mundo en sí, no importaba. Teníamos nuestro mundo, con sus reglas, sencillas e imperfectas.  Sabés que? El mundo sigue siendo igual de simple.

Principio de inercia.

Las personas cambian.... ¿Las personas cambian?. Al menos esto asegura Romeo a Julieta con respecto a su último desliz amoroso. Julieta dulcemente desde el balcón lo mira, con lágrimas en los ojos. Ve una muestra de verdadera voluntad, o al menos eso cree ver ella, o acaso es lo que quiere ver?. Que problema no?. "Me equivoqué, pero te prometo que la proxima no va a pasar", le asegura Pablo a Pedro luego de haberlo dejado esperando en la reunión de los búfalos. Las personas pueden cambiar, dice Pablo envolviéndole un paquete de utopías de nuestra sociedad. Acaso Pedro le cree? Porsupuesto que si. ¿Que estúpidos que somos no?. Romeo probablemente siga con sus deslices amorosos y Pablo dejado plantado a Pedro. Acaso esta tan mal confiar en las personas? Seguramente no. Supongamos que confiamos, supongamos que abrimos el corazón a otro/a , y de repente el palacio de cartas se desmorona. Tu corazón que entregaste, se ve lastimado. "Las personas cambian". Volvés a abrirt...

El mercado de recuerdos ajenos

Les voy a contar una historia real. Una historia sobre Abbe y el pequeño negocio que montó años atrás. Todo sucedió un día mientras escuchaba una anécdota de un buen amigo suyo. De repente se dió cuenta que la anécdota que contaba su amigo surgía de un recuerdo que tenía. Pero al contarla, dicho recuerdo tomaba forma de palabras y dichas palabras generaban en la imaginación de Abbe una nueva representación del recuerdo. Y generalmente el nuevo recuerdo creado siempre era mejor que el recuerdo original. Abbe se dio cuenta que uno al escuchar el recuerdo de otra persona siempre lo imagina muchos más perfecto de lo que realmente fue. Ni hablar si el narrador exagera un poco las cosas. Dicho de otra forma, los recuerdos mejoran al pasar por otras personas. Entonces Abbe inventó un método para reemplazar los recuerdos de las personas por las versiones mejoradas productos de la imaginación de otras personas. Para ello primero necesitaba una forma de borrar recuerdos. Esto fue bast...