Pocas veces nos animamos a ver las cuestiones que nos rodean. Generalmente salir al patio (si es que poseemos) o ver por la ventana es reemplazado por la computadora, el TV o la play, en el caso de los más jóvenes e inadaptados.
Lo mismo sucede con las noticias, cuando generalmente sabemos quien es el presidente de Estados Unidos pero no nuestro gobernador o intendente.
Suele pasar esto porque lo foráneo, lejano o moderno es más atrayente y se publicita mucho más que lo local o trivial.
La historia no se ve alejada de estas realidades, ustedes, lectores, sabe quienes son George Washington, Benjamin Franklin, Abraham Lincoln, Saddam Husein, Adolf Hitler, Musolinni, Mandela, etc y hasta otras personalidades no tan reconocidas como Garibaldi, Churchill, de Gaulle, etc, etc, etc. Pero a veces nada se sabe de personalidades de aquí, no solo argentinas sino locales.
Este blog es universal ya que cualquier persona del mundo puede accederlo, mas esta localizado en la Argentina y específicamente en el litoral, por lo tanto nuestros eh... fanáticos?, no, no... asiduos visitantes?...mmm... tampoco, bueno, los que se arriesgan a entrar y aguantan nuestras feroces palabras, generalmente son de esta zona de nuestro país.
Es por ello que quizás muchos conozcan el nombre de procrees locales como Justo José de Urquiza, Estanislao Lopez, José Gervasio Artigas o Francisco Ramírez.
Sobre este último diré algunas palabras, ya que de Urquiza (primer presidente constitucional de la Argentina... al menos con una constitución federal y republicana), Lopez (gobernador de la provincia de Santa Fe, enfrentado con el poder Central en los años 1810 y 1820) y Artigas (héroe nacional de la República Oriental del Uruguay) mucho se sabe y se habló.
Ramírez nació en Arroyo de la China actual Concepción del Uruguay en 1786 y desde una humilde posición logró escalar hasta ser el jefe de la provincia de Entre Ríos en 1819. Asiduo defensor de la Revolución de Mayo y de sus intereses libertadores (actuó como mensajero de los rebeldes en esas fechas) también estaba consagrado a los pensamientos federales (o sea, una autonomía de las provincias que consistían el territorio nacional).
Pero quizás lo más importante es que durante su mandato al frente de la Provincia (que en 1819 se unió con Corrientes y Misiones formando la República de Entre Ríos) promovió la creación de Hospitales, escuelas con planes de alfabetización y aritmética, dividió el territorio en departamentos donde libró la elección de los gobernantes en la población (una de las primeras democracias en Argentina) y prohibió el cuatrerismo.
Estas eran medidas avanzadas para una época oscura, de enfrentamiento entre unitarios y federales, donde el gobierno central de Buenos Aires había pedido que San Martín dejará la campaña al Perú para destruir a los caudillos litoraleños, en lugar de promover la salud, la educación o, algo que definitavamente no querían los porteños, la democracia.
Y es justamente aquí donde los ideales de Ramírez lo deberían marcar eternamente. Sin tener una instrucción patricia como la tuvieron los Rivadavia, Pueyrredon, Posadas o Alvear (principales dueños de la aduana porteña) el Supremo supo generar los espacios adecuados, aunque precarios, para una unión nacional, sin buscar los beneplácitos que el dinero le podría dar por esa empresa.
Esto también lo podemos ver en el hecho que la República de Entre Ríos no era un país aparte del resto de las Provincias Unidas, sino un estado autónomo, sin buscar la disolución de las Provincias sino su libertad ante un poder central tiránico.
Los demás aspectos de su vida fueron más importantes para la historia oficial (sobre todo porteña) que se encargó de tenerlo como un caudillo sanguinario y que fue asesinado por traicionar a su propia causa. Las batallas tanto como los tratados, si bien glorifican su imagen de buen militar para un servidor son menores que las ideas de federalismo y unión nacional que tenía en mente uno de los hombres más grandes de la provincia de Entre Ríos, el litoral y el país entero. El Supremo Jefe de la República de Entre Ríos. El Supremo entrerriano. Pancho Ramírez.
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