Una foto puede cambiar el curso de la historia. Puede provocar la evolución de la raza humana o su completa destrucción. Pero aún más interesante que esto, es que una foto puede cambiar el corazón de las personas. Y no es un cambio binario como en el caso de la historia. Sino que puede provocar estados de lo mas disímiles. Además el estado que provoca una foto no necesariamente está asociado al estado de la situación retratada. Hasta la foto más feliz puede ser causa de tristeza. Y hasta el infeliz mas grande en una foto puede provocar alegría.
Las fotos generalmente superan al momento mismo, ya que son efímeros pedacitos de un recuerdo. Un poco ayudadas por nuestra memoria que desfigura a su antojo, y otro poco por ese instante de brillo que resaltan. Y muchas veces crean un halo de misterio y magia alrededor de si mismas. Ya que incoscientemente al verla reponemos mentalmente la situación en que fue tomada, los sentimientos que se tenían y las intenciones de cada uno de los que retratados son.
Esto es particularmente notable en las mujeres. Cada mujer es una concreción de "la" mujer. Es decir una instancia de "la" mujer. "la" mujer no la conocemos, pero si conocemos a esta o aquella. Es decir, todas las mujeres son realizaciones de una esencia que define lo que es una mujer. Uds entienden el punto, y yo de filosofía entiendo nada así que mejor no avancemos en este asunto. Esta línea de pensamiento afirma que "la" mujer no existe en su concreción material. Yo creo que todas las mujeres en algún momento son "la" mujer. O tienen algo de esa esencia en estado puro, y no como una concreción particular. Es en ese instante que la mujer es más que una instancia de su esencia, sino que es su esencia misma. Y es en ese momento que si la vemos, no podemos evitar rendirnos ante dicho suceso. El problema surge de lo siguiente: que pasa si en una foto capturamos ese instante? Seguramente la foto hará latir nuestros sentidos hasta desembocar en la necesidad. Deshojaremos margaritas y gritaremos promesas al viento. Hasta que la conocemos... pero cuando la conocemos ese destello de esencia ya pasó. Y sólo queda la concreción material. La cual la cual a veces supera a la esencia y otras simplemente no es comparable.
Las fotos generalmente superan al momento mismo, ya que son efímeros pedacitos de un recuerdo. Un poco ayudadas por nuestra memoria que desfigura a su antojo, y otro poco por ese instante de brillo que resaltan. Y muchas veces crean un halo de misterio y magia alrededor de si mismas. Ya que incoscientemente al verla reponemos mentalmente la situación en que fue tomada, los sentimientos que se tenían y las intenciones de cada uno de los que retratados son.
Esto es particularmente notable en las mujeres. Cada mujer es una concreción de "la" mujer. Es decir una instancia de "la" mujer. "la" mujer no la conocemos, pero si conocemos a esta o aquella. Es decir, todas las mujeres son realizaciones de una esencia que define lo que es una mujer. Uds entienden el punto, y yo de filosofía entiendo nada así que mejor no avancemos en este asunto. Esta línea de pensamiento afirma que "la" mujer no existe en su concreción material. Yo creo que todas las mujeres en algún momento son "la" mujer. O tienen algo de esa esencia en estado puro, y no como una concreción particular. Es en ese instante que la mujer es más que una instancia de su esencia, sino que es su esencia misma. Y es en ese momento que si la vemos, no podemos evitar rendirnos ante dicho suceso. El problema surge de lo siguiente: que pasa si en una foto capturamos ese instante? Seguramente la foto hará latir nuestros sentidos hasta desembocar en la necesidad. Deshojaremos margaritas y gritaremos promesas al viento. Hasta que la conocemos... pero cuando la conocemos ese destello de esencia ya pasó. Y sólo queda la concreción material. La cual la cual a veces supera a la esencia y otras simplemente no es comparable.
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