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¿Cuándo el tiempo se detiene?

La mañana rompió con un chillio perturbador. Francisco se recostó en su cama sabiendo que pronto comenzaría el día, agitado como de costumbre. Quería retener el tiempo, el cansancio aún no se había disipado.
El sol entraba por la hendija de la persiana y reflejaban cinco líneas de luz sobre el placard. Recordó cuando de niño, esas mismas cinco líneas cada día lo despertaban para ir al colegio. Su madre lo malcriaba un poco antes de acompañarlo hasta la casilla del colectivo; le llevaba la ropa, el anticuado guardapolvo blanco que ella misma había planchado la tarde anterior.
Entendió que el tiempo había pasado, tal vez demasiado rápido para darse cuenta, llevó su mano hasta su cabeza y lo comprobó casi inmediatamente.
Recordó cómo su madre le preparaba su desayuno, el mejor que jamás habría probado. Aquella mañana salieron de la mano para esperar el autobús, la rutina era siempre la misma. Él le contaba cosas casi sin sentido, habría tenido unos trece años, pero su madre lo escuchaba con la máxima atención.
Se sentaron en un banquillo y esperaron. Pronto el automóvil apareció, abrazó a su madre, la besó y se subió a transporte, le escuchó decir unas palabras, eran simples pero no podía recordarlas.
La saludaba desde la ventana siempre lo hacia. La miraba sentado en su butacata mientras el autobús giraba en la esquina.
La mujer llevó su mano derecha al pecho y cerró sus ojos, le consideró extraño pero él parecía feliz. No podía acordarse cuales habían sido las palabras después de aquel tierno beso.
Continuó pensando en sus días de colegio secundario, sus compañeros, su uniforme. Se preguntó qué sería de aquellos amigos con los que volvía caminando de la escuela a su casa, se preguntó qué habría sido de sus profesores. Recordó las tardes en la casa de su abuela, sus suaves y duras manos, sus blancos y finos cabellos, su mirada profunda y su sonrisa vivaracha.
Ya no quedaba nada de aquellos días; todo lo detenía en su memoria y ello le pareció muy frágil. Se detuvo en el tiempo allí, recordó olores, sonidos, canciones, emociones...
Se incorporó a su día. Su esposa aún dormía, sus cabellos eran castaños como un dulce caramelo, la acarició y besó su mejilla, Laura sonrió.
Despertó a su pequeña Ana, y a Franco, les preparaba el desayuno mientras seguía recordando su juventud. En su viaje al pasado recorrió sus el quinto año, los viajes de estudios, sus novias...
Pasó a la vida universitaria, fueron seis o tal vez siete largos años de ingeniería, costaron mucho al principio, su abuela lo obligó a resistirlo pensó... Recordó su mirada complaciente y cariñosa ¿cómo podría negarse?…
Sus hijos se sentaron a la mesa, la niña murmuraba y él la escuchaba enamorado, tal vez no llevaba cuenta de la conversación, pero le encantaba oírla, era la viva voz de su madre. Franco estaba malhumorado, la adolescencia había arribado en sus hoscas ideas; rebelde, desobediente y habilidoso.
Afeitó su cara, recordó a su padre y las veces que una navaja rozó su rostro, sangró como la primera vez…
Tomó a la niña de la mano, la acompañaba hasta la casilla del autobús, el rebelde muchacho prefirió ir a pie.
Ella sentada a su derecha y parloteaba como de costumbre, él la oía ¿Cuántos tantos años había sentido sobre sus pies? Una leve comezón subió sobre su pecho. Una inocente lagrima rodó por su mejilla, la niña se paró casi de inmediato sobre el banquillo y lo abrazó fuerte; “Papi no llores, para la tarde voy a volver” le dijo, él sonrió…
El autobús apareció inadvertido; mucho antes de lo esperado. Ana lo besó, - “¿me recordaras siempre en con un beso?”- preguntó él, y sonó lo que su madre le había dicho aquella mañana.
La niña no respondió y subió al autobús, marchaba lentamente, él la veía entre las ventanillas. Lo saludaba con su pequeña mano y una sonrisa en su rostro. La vio alejarse, pero no dejaban de mirarse… padre e hija...
Llevó su mano izquierda hasta su pecho, cerró sus ojos y se detuvo el tiempo.

Comentarios

memphis ha dicho que…
Brillante, me hiciste sentir viejo. Pero por otro lado realza una de las mas grandes bellezas de la vida. Me gusto el cambio de tono cuervito ;)

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