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La historia no se repite

Hace unos 2 o 3 años venía viendo algunas cosas raras, al estilo deja-vú.
Cuando un país como Austria tenía a un primer ministro que era del partido de derecha conservadora, la ultra-derecha.
Luego países como Francia, Italia y España con ataques xenófobos a latinos, africanos y asiáticos, proclamando la vuelta al nacionalismo. De Italia y España no extrañaba mucho teniendo en cuenta su pasado con personajes como Musolini y Franco, y sabemos (más que nada en este país) como queda latente esas megalomanías. Tanto para a favor como en contra.
Es que, claro, los extranjeros al ser a veces tan capaces en muchos campos o no tanto, pero con su mayor virtud en el tipo de cambio y sus ganas de hacerse la "América" en Europa, le quitan trabajo a los nativos.
Si bien no es una excusa, a veces ese sentimiento puede ser comprensible.

Entonces me fije acá, en América Latina, que era lo que se estaba viviendo.
Aquí desde 2002 - 2003 la mayoría de los países, excepto Colombia, tienen gobiernos de centro izquierda. Sin mucho por contar, los Kirchner en nuestras Pampas, Lula en Brasil, Bachelet en Chile (a pesar de que Chile, como país serio puede hacer un cambio a la derecha como en las últimas elecciones sin que haya sangre en las calles), etc, etc.

Quizás el caso más extremo es el de Hugo Chavez en Venezuela, y es aquí donde quiero hacer hincapié: es que el bolivariano ha llevado al extremo su revolución pseudo-socialista-comunista (porque, como todos deberíamos saber ambos términos no van de la mano necesariamente).

Y si bien se pueden ver de buena manera muchas cuestiones nacionalistas, como la vuelta del petróleo (su mayor fuente de ingreso) a manos del Estado, hay algo que ha llamado mi atención de manera muy preocupante: las "guerrillas comunicacionales juveniles". Es decir, un grupo de adolescentes de escuelas públicas que son adiestrados (y esa es la palabra que se utiliza exactamente) para evitar que la juventud reciba propaganda anti-chavista de parte de los medios independientes.
Y, si bien, a Venezuela le quedan pocas emisoras de radio y/o televisión que puedan emitir de manera independiente del Estado información, el plan ya se ha llevado a cabo a manos del Ministro de Educación y de la Ministra de Comunicación, sacando a luz la primera "promoción" (si así se los puede llamar) de púberes antiimperialistas.

Ahora bien, hay cosas que no están bien en esta idea:
  • Desde ya el uso de la palabra "guerrilla" suena violenta y de choque, aunque está claro que Chavez tiene mucho derecho en pensar que los medios de comunicación independientes, pertenecientes a multinacionales con intereses y capitales extranjeros, ya que en 2002 sufrió un golpe de estado del cual se sospecha fueron culpables partes civiles que se veían atados a esos intereses. Pero esta (o esa) no es una guerra. Además el uso de la palabra vuelve a años oscuros para latinoamérica, años que queremos y creímos dejar atrás.
  • La manipulación de jóvenes (de 12 años en adelante) es bastante reprobable, más que nada desde el punto de vista que lo que tenemos que enseñar en la escuela, en estos tiempos, es la tolerancia, la libertad de expresión y el respeto.
  • El aprovechamiento de establecimientos escolares y de materias que deberían ser de libre elección para motorizar la imaginación y creatividad (como lo es Audiovisual, donde a los chicos les hacen hacer spots o vídeos cortos de propaganda del régimen).
  • Sin mencionar que en todos los ámbitos públicos debería ser absolutamente permisible pensar, decir y sentir lo que se quiera, siempre y cuando se mantenga dentro de los límites legales y morales.
Ahora bien, estas actitudes denotadas, o sea, el ultranacionalismo en países europeos, como sucedió a principios de siglo XX, y la aparición de estas formaciones juveniles en Venezuela, nos preocupan en cierta manera precavida, ya que no sabemos hasta donde pueden llegar, pero tenemos algunos lamentables ejemplos de la historia que no nos avisoran buenos augurios.

Y tratando de hacer un paralelo con esto, teniendo en cuenta nuestro segundo tema, podemos indicar que se parece a algo que da escalofrios nombrar: las juventudes hitlerianas y las de Mao Zedong en la China comunista de los 60's, y sus famosos libros guías para saber como actuar, castigos y escraches públicos, y actitudes agresivas.

Será cuestión de tiempo para saber si esta vieja modalidad sigue siendo vieja o no.
Es que como dice el historiador argentino Félipe Pigna: "la historia no se repite, se reinventa".

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