A las brujas las lleva el viento. Eso lo había aprendido Juan desde muy pequeño. Su madre lo dejaba acercarse a la ventana a observar cuando llegaban. Sobre la luna se recortaban siluetas de sombreros en pico y escobas a la vez que se escuchaban a lo lejos risas descontroladas.
Todos los años se reunían a esperar. Que esperaban?... pues nadie lo sabía a ciencia cierta. Algunos decían que esperaban un mensaje del mismísimo demonio indicándoles dónde se reunirían. Otros dicen que simplemente vagaban de un lado para otro sin motivos más que llevar desgracia allí donde acampaban.
Historicamente no existían registros de que las brujas esperasen dos veces en el mismo lugar. Y se creía un hecho imposible... pero eso es historia. La realidad es que en el pueblito de Juan todos los años las veían pasar. Al principio la gente se asustaba y encerraba en sus hogares. Con el tiempo se fueron acostumbrando, hasta el punto de convertirlo en un atractivo turístico a la altura de un safari en Africa.
Nunca nadie en el pueblo supo porqué se daba este fenómeno...
Bueno... en realidad eso no es del todo verdad... unos pocos lo supimos y es lo que me dispongo a contarles.
Marien era la hija de la bruja carmesí. La mayor autoridad en su sociedad. Era bella, demasiado bella para este mundo. Es por ello que su madre la embrujó, para que a pesar de su edad parezca siempre una niña. Así la mantendría a salvo de los peligros del corazón. Marien tenía un don muy particular... podía ver algunas cosas del futuro. Generalmente cosas sin importancia real.
Cuando esto sucedió Juan todavía era un niño. Fue en el mercado de libros viejos que se cruzaron por primera vez. Marien estaba llevando a cabo unos recados de su madre. Juan... Juan simplemente no tenía motivos para estar allí. Lo cual me hace sospechar fuertemente que las casualidades no existen. Marien no le prestó mucha importancia, era sólo un niño mientras que ella ya era toda una mujer. Pero Juan al verla no pudo evitar seguirla. Intentó varias veces hablarle, pero no se animaba. Sólo la miraba de lejos.
Fue en una esquina que Marien se detuvo y Juan tropezó con ella. En ese momento Marien tuvo una visión del futuro, del futuro de Juan. Y vio algo que hubiese deseado nunca haber visto. Vio un hombre... común tal vez para muchos. Pero no para ella. Se enamoró instantáneamente del futuro de Juan. Mientras que Juan estaba perdidamente enamorado de su falsa niñez. Marien sabía que era un problema sin salida. No había formas de congeniar las cosas. Juan, por otro lado ignoraba todas las complicaciones.
El presente de Marien se enamoró del futuro de Juan, mientras que el presente de Juan se enamoró del pasado de Marien. No puedo darles mayores detalles de cómo sucedieron las cosas, porque prometí guardar el secreto... pero les digo que las brujas vuelven año tras año para ver si el sacrificio de Marien sirvió de algo. Qué sacrificio? Bueno, supongo que les contaré la próxima vez.
Todos los años se reunían a esperar. Que esperaban?... pues nadie lo sabía a ciencia cierta. Algunos decían que esperaban un mensaje del mismísimo demonio indicándoles dónde se reunirían. Otros dicen que simplemente vagaban de un lado para otro sin motivos más que llevar desgracia allí donde acampaban.
Historicamente no existían registros de que las brujas esperasen dos veces en el mismo lugar. Y se creía un hecho imposible... pero eso es historia. La realidad es que en el pueblito de Juan todos los años las veían pasar. Al principio la gente se asustaba y encerraba en sus hogares. Con el tiempo se fueron acostumbrando, hasta el punto de convertirlo en un atractivo turístico a la altura de un safari en Africa.
Nunca nadie en el pueblo supo porqué se daba este fenómeno...
Bueno... en realidad eso no es del todo verdad... unos pocos lo supimos y es lo que me dispongo a contarles.
Marien era la hija de la bruja carmesí. La mayor autoridad en su sociedad. Era bella, demasiado bella para este mundo. Es por ello que su madre la embrujó, para que a pesar de su edad parezca siempre una niña. Así la mantendría a salvo de los peligros del corazón. Marien tenía un don muy particular... podía ver algunas cosas del futuro. Generalmente cosas sin importancia real.
Cuando esto sucedió Juan todavía era un niño. Fue en el mercado de libros viejos que se cruzaron por primera vez. Marien estaba llevando a cabo unos recados de su madre. Juan... Juan simplemente no tenía motivos para estar allí. Lo cual me hace sospechar fuertemente que las casualidades no existen. Marien no le prestó mucha importancia, era sólo un niño mientras que ella ya era toda una mujer. Pero Juan al verla no pudo evitar seguirla. Intentó varias veces hablarle, pero no se animaba. Sólo la miraba de lejos.
Fue en una esquina que Marien se detuvo y Juan tropezó con ella. En ese momento Marien tuvo una visión del futuro, del futuro de Juan. Y vio algo que hubiese deseado nunca haber visto. Vio un hombre... común tal vez para muchos. Pero no para ella. Se enamoró instantáneamente del futuro de Juan. Mientras que Juan estaba perdidamente enamorado de su falsa niñez. Marien sabía que era un problema sin salida. No había formas de congeniar las cosas. Juan, por otro lado ignoraba todas las complicaciones.
El presente de Marien se enamoró del futuro de Juan, mientras que el presente de Juan se enamoró del pasado de Marien. No puedo darles mayores detalles de cómo sucedieron las cosas, porque prometí guardar el secreto... pero les digo que las brujas vuelven año tras año para ver si el sacrificio de Marien sirvió de algo. Qué sacrificio? Bueno, supongo que les contaré la próxima vez.
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