Nadie sabe realmente cómo se siente la oscuridad. Abbe, sin embargo, tiene una leve sospecha. Nunca visitó la oscuridad, pero el afirma que conoce dónde está la puerta y que a veces incluso se animó a observar por la cerradura. Extrañamente la mayoría nunca le creyó. Siempre pensaban en él como un loco delirante. Y en el fondo, tal vez tenían razón. Sin embargo, yo le creo. Y por ello seguramente una vez se animó a contarme cómo encontrar la puerta. En voz baja se acercó y me dijo:
Busca una casa, debe estar suficientemente alejada de las luces de la ciudad. No debe tener demasiadas ventanas. Entra en ella mientras todavía se vea el sol. Busca una habitación vacía, no debe haber ningún mueble. Párate en el medio y espera que la oscuridad comience a llenarla. Poco a poco vas a sentir una angustia que comienza a llenar tu corazón y luego irá subiendo hasta tus ojos. En ese momento si observas con cuidado podrás ver la puerta, e incluso espiar por la cerradura. No contemples demasiado lo que verás... puede ser que nunca vuelvas.
Busca una casa, debe estar suficientemente alejada de las luces de la ciudad. No debe tener demasiadas ventanas. Entra en ella mientras todavía se vea el sol. Busca una habitación vacía, no debe haber ningún mueble. Párate en el medio y espera que la oscuridad comience a llenarla. Poco a poco vas a sentir una angustia que comienza a llenar tu corazón y luego irá subiendo hasta tus ojos. En ese momento si observas con cuidado podrás ver la puerta, e incluso espiar por la cerradura. No contemples demasiado lo que verás... puede ser que nunca vuelvas.
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