Sin ser un estratega político-militar exitoso (o simplemente sin serlo) no logró grandes victorias en el campo de batalla, es más, su victoria más importante fue una retirada estratégica.
Puso en peligro la independencia en el Paraguay, en donde se podría decir que en gran porcentaje por su poca capacidad militar, no logró mantener los territorios por encima del río Paraguay para las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Abrumado por las circunstancias tuvo que dejar el mando del Ejercito del Norte a San Martín y Güemes.
Pero entonces ¿Belgrano solamente nos dejó un pedazo de tela con colores que gracias al imaginario general estaban dedicados a nuestros cielos y mares? Me niego a creer eso.
Belgrano nos dejó el primer set de convicciones para los argentinos. Siendo un abogado se unió a la Guerra de la Independencia asumiendo las responsabilidades de un General. Se animó, cuando nunca lo hizo nadie, a enarbolar una enseña patria por primera vez en la historia ante el pavor de sus coterraneos al mando, quienes hablaban de "un momento inoportuno" para hacerlo.
Y en su ocaso, murió de una manera que ningún político o dirigente contemporáneo creyera (o quisiera) morir: en una absurda pobreza y omisión.
Todo por una causa. Todo por sus convicciones.
Un recuerdo del Abogado y General Manuel José Joaquín de Corazón de Jesús Belgrano.
Comentarios