El piropo, una de las costumbres más antiguas de la humanidad, no siempre ha sido bien tratado a lo largo de la historia. En particular, voy a contarles lo que sucedió una vez en el pequeño pueblo de los dos ríos. El mismo se situaba bastante al sur del pueblo de Abbe, por lo que casi nunca iba. Sin embargo las noticias corrían rápido, por lo que Abbe llegó a enterarse de los detalles de esta historia, la cual me relató una cálida noche de verano.
En el pueblo de los dos ríos surgió un movimiento muy fuerte de un grupo de mujeres en contra de los piropos chabacanos. Sostenían que las denigraba en su rol de mujer, que eran insultantes y que ninguna deseaba recibirlos. Si bien nunca se supo si eran mayoría lograron llevar el caso a la corte del Gran Pato.
El colectivo de mujeres insultadas por los piropos chabacanos se presentaron como querellantes, y como defensor se presentó voluntariamente Juan Cruz, un flamante abogado, con más casos perdidos que ganados.
Juan Cruz se presentó voluntariamente sin muchas cosas más que su argumento de que a todas les gustaba recibir un piropo, inclusive los chabacanos. Con este argumento su defensa no fue muy sólida, por lo que perdió el juicio. La sentencia del Gran Pato fue prohibir a todos los habitantes del pueblo de los dos ríos lanzar piropos vulgares contra las doncellas. La ley decía algo así como:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas."
Los muchachos de los dos ríos eran muy respetuosos de las leyes, pero no iban a permitir que la nueva ley les impidiera manifestarse con las doncellas. Debido a esto comenzaron a utilizar piropos sin malas palabras. Sólo hacían uso del doble sentido intensamente. Obviamente esto no contentó al colectivo de mujeres, por lo que luego de una breve presentación judicial consiguieron que el Gran Pato agregue la siguiente aclaración a la Ley:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido."
Si bien esta era otra dificultad para los muchachos de los dos ríos, tampoco los detuvo. Comenzaron a utilizar ahora pequeñas rimas y versos de poemas populares para intentar ganar los corazones de las doncellas. Si bien el colectivo de mujeres consideró una mejora sustancial de la situación tampoco las satisfizo, y fueron por más. Se presentaron ante el Gran Pato y denunciaron que los piropos eran robados y no reflejaban los sentimientos y parecer verdadero del enunciante. Y como todos sabemos las mujeres son muy persuasivas, y convencieron al Gran Pato para que modifique la Ley de la siguiente manera:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido. Además los piropos deben ser de autoría del enunciante-"
Obviamente, esto tampoco detuvo a los muchachos de los dos ríos, que comenzaron a formarse en el arte de la escritura con el único fin de poder elaborar piropos para las doncellas. Con el tiempo lograban hilar algún que otro verso con cierta coherencia.
Esto agradó a las doncellas, pero la cosa no terminó allí. El grupo de mujeres se presentó nuevamente en la oficina del Gran Pato pidiendo que los piropos sean más largos, ya que la escasa longitu de los mismos no les permitía juzgar a la persona detrás del mismo. Una vez más triunfaron y el pato modificó una vez más la Ley:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido. Además los piropos deben ser de autoría del enunciante y no pueden contener menos de 3 estrofas con 4 versos cada una."
Los muchachos de los dos ríos lejos de darse por vencidos, comenzaron a instruirse cada vez más, incluso se abrieron escuelas de piropos, para poder formar a los jóvenes enamorados. Al principio era glorioso ver como los muchachos recitaban breve poemas a las doncellas al pasar, pero como todo, con el tiempo la escritura de los poemas fue creciendo en complejidad y extensión. Debido a esto ya no alcanzaba con pasar al lado de una doncella para recitarle el poema, sino que en mucho casos debían detenerlas para que puedan escucharlo entero. Y estas detenciones pasaron de durar unos pocos segundos hasta culminar en poemas que duraban 10 o 15 minutos.
Con el tiempo las doncellas empezaron a molestarse por la duración de los poemas, porque las hacía llegar tarde, o perder el tiempo con jóvenes en quien no tenían interés. Se torno en un problema nuevo para ellas. Por lo que dejaron de escuchar los piropos, y comenzaron a detestar aquellos que osaban intentar pronunciarles uno. Incluso con el tiempo no faltaba aquella que añoraba los tiempos cuando sólo recibían alguna frase chabacana al pasar.
Obviamente se hizo insostenible la situación, por lo que con el tiempo la Ley fue quedando en el olvido, pero seguramente si buscan bien en la biblioteca del pueblo de los dos ríos pueden encontrar alguna copia de la misma.
En el pueblo de los dos ríos surgió un movimiento muy fuerte de un grupo de mujeres en contra de los piropos chabacanos. Sostenían que las denigraba en su rol de mujer, que eran insultantes y que ninguna deseaba recibirlos. Si bien nunca se supo si eran mayoría lograron llevar el caso a la corte del Gran Pato.
El colectivo de mujeres insultadas por los piropos chabacanos se presentaron como querellantes, y como defensor se presentó voluntariamente Juan Cruz, un flamante abogado, con más casos perdidos que ganados.
Juan Cruz se presentó voluntariamente sin muchas cosas más que su argumento de que a todas les gustaba recibir un piropo, inclusive los chabacanos. Con este argumento su defensa no fue muy sólida, por lo que perdió el juicio. La sentencia del Gran Pato fue prohibir a todos los habitantes del pueblo de los dos ríos lanzar piropos vulgares contra las doncellas. La ley decía algo así como:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas."
Los muchachos de los dos ríos eran muy respetuosos de las leyes, pero no iban a permitir que la nueva ley les impidiera manifestarse con las doncellas. Debido a esto comenzaron a utilizar piropos sin malas palabras. Sólo hacían uso del doble sentido intensamente. Obviamente esto no contentó al colectivo de mujeres, por lo que luego de una breve presentación judicial consiguieron que el Gran Pato agregue la siguiente aclaración a la Ley:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido."
Si bien esta era otra dificultad para los muchachos de los dos ríos, tampoco los detuvo. Comenzaron a utilizar ahora pequeñas rimas y versos de poemas populares para intentar ganar los corazones de las doncellas. Si bien el colectivo de mujeres consideró una mejora sustancial de la situación tampoco las satisfizo, y fueron por más. Se presentaron ante el Gran Pato y denunciaron que los piropos eran robados y no reflejaban los sentimientos y parecer verdadero del enunciante. Y como todos sabemos las mujeres son muy persuasivas, y convencieron al Gran Pato para que modifique la Ley de la siguiente manera:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido. Además los piropos deben ser de autoría del enunciante-"
Obviamente, esto tampoco detuvo a los muchachos de los dos ríos, que comenzaron a formarse en el arte de la escritura con el único fin de poder elaborar piropos para las doncellas. Con el tiempo lograban hilar algún que otro verso con cierta coherencia.
Esto agradó a las doncellas, pero la cosa no terminó allí. El grupo de mujeres se presentó nuevamente en la oficina del Gran Pato pidiendo que los piropos sean más largos, ya que la escasa longitu de los mismos no les permitía juzgar a la persona detrás del mismo. Una vez más triunfaron y el pato modificó una vez más la Ley:
"Queda totalmente prohibido a todos los habitantes de los dos ríos pronunciar piropos chabacanos a las doncellas. Dentro de los chabacanos se incluyen aquellos de doble sentido. Además los piropos deben ser de autoría del enunciante y no pueden contener menos de 3 estrofas con 4 versos cada una."
Los muchachos de los dos ríos lejos de darse por vencidos, comenzaron a instruirse cada vez más, incluso se abrieron escuelas de piropos, para poder formar a los jóvenes enamorados. Al principio era glorioso ver como los muchachos recitaban breve poemas a las doncellas al pasar, pero como todo, con el tiempo la escritura de los poemas fue creciendo en complejidad y extensión. Debido a esto ya no alcanzaba con pasar al lado de una doncella para recitarle el poema, sino que en mucho casos debían detenerlas para que puedan escucharlo entero. Y estas detenciones pasaron de durar unos pocos segundos hasta culminar en poemas que duraban 10 o 15 minutos.
Con el tiempo las doncellas empezaron a molestarse por la duración de los poemas, porque las hacía llegar tarde, o perder el tiempo con jóvenes en quien no tenían interés. Se torno en un problema nuevo para ellas. Por lo que dejaron de escuchar los piropos, y comenzaron a detestar aquellos que osaban intentar pronunciarles uno. Incluso con el tiempo no faltaba aquella que añoraba los tiempos cuando sólo recibían alguna frase chabacana al pasar.
Obviamente se hizo insostenible la situación, por lo que con el tiempo la Ley fue quedando en el olvido, pero seguramente si buscan bien en la biblioteca del pueblo de los dos ríos pueden encontrar alguna copia de la misma.
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