"El terror o pavor nocturno [...] se caracteriza por producir un terror extremo y un estado de inhabilidad para recuperar la consciencia completamente, la persona no tiene control de sus movimientos."
Terror nocturno, eso es lo que dijo el Gran Pato cuando Lad le contó de su temor a dormirse por las noches. Sin embargo Lad no estaba de acuerdo con su diagnóstico. Él no tenía pesadillas.
A medida que se aproximaba la noche Lad comenzaba a sentir una gran angustia. Caminaba por todos los rincones posibles y trataba de vencer la oscuridad con su gran taza de café negro. Obviamente su plan nunca funcionaba, ya que al cabo de un par de horas siempre terminaba dormido. Y cuando esto sucedía su verdadero infierno comenzaba. A continuación son reproducidos algunos de los sueños de Lad para referencia del lector tomados del diario de Lad luego del episodio conocido como El Gran Salto.
Sueño #72
Había una doncella, la más perfecta, era blanca y pura. La miré, y me di cuenta que sus ojos descansaban en mi. En ese momento deseé por todo lo sagrado que conocía que no sonriera. Como siempre, mis deseos no tuvieron eco en mis sueños, y ella lo hizo.
Sueño #73
A veces los sueños me persiguen varias noches seguidas. Esta vez la doncella más perfecta era de cabello negro como la noche y sus ojos brillantes e indómitos. Lamentablemente esta vez, no sólo sonrió, sino que se acercó. Yo no quería mirarla, pero no podía cerrar mis ojos. Tampoco mis piernas respondían. Por suerte el sol que entraba por la ventana me despertó.
Sueño #78
Como si fuera una broma de mal gusto, ella volvió a invadir mis sueños, pero esta vez no iba a tener el sol de la mañana para salvarme. Como todas las noches, comenzó a caminar hacia mi y una vez a mi lado, me besó. El mismo beso que me sacó de la ignorancia me arrojó al desconsuelo eterno. Maldito sea el conjurador de sueños, maldito sea!
Terror nocturno, eso es lo que dijo el Gran Pato cuando Lad le contó de su temor a dormirse por las noches. Sin embargo Lad no estaba de acuerdo con su diagnóstico. Él no tenía pesadillas.
A medida que se aproximaba la noche Lad comenzaba a sentir una gran angustia. Caminaba por todos los rincones posibles y trataba de vencer la oscuridad con su gran taza de café negro. Obviamente su plan nunca funcionaba, ya que al cabo de un par de horas siempre terminaba dormido. Y cuando esto sucedía su verdadero infierno comenzaba. A continuación son reproducidos algunos de los sueños de Lad para referencia del lector tomados del diario de Lad luego del episodio conocido como El Gran Salto.
Sueño #72
Había una doncella, la más perfecta, era blanca y pura. La miré, y me di cuenta que sus ojos descansaban en mi. En ese momento deseé por todo lo sagrado que conocía que no sonriera. Como siempre, mis deseos no tuvieron eco en mis sueños, y ella lo hizo.
Sueño #73
A veces los sueños me persiguen varias noches seguidas. Esta vez la doncella más perfecta era de cabello negro como la noche y sus ojos brillantes e indómitos. Lamentablemente esta vez, no sólo sonrió, sino que se acercó. Yo no quería mirarla, pero no podía cerrar mis ojos. Tampoco mis piernas respondían. Por suerte el sol que entraba por la ventana me despertó.
Sueño #78
Como si fuera una broma de mal gusto, ella volvió a invadir mis sueños, pero esta vez no iba a tener el sol de la mañana para salvarme. Como todas las noches, comenzó a caminar hacia mi y una vez a mi lado, me besó. El mismo beso que me sacó de la ignorancia me arrojó al desconsuelo eterno. Maldito sea el conjurador de sueños, maldito sea!
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