El conjurador es responsable por todo lo que vemos al dormir, ya sean cosas agradables o terribles. Sueños se les llama a los primeros en su laboratorio, y pesadillas a los segundos. Para el conjurador los sueños son todos iguales, monótonos y aburridos. Sostiene que es muy sencillo imaginar situaciones deseables, agradables, etc. Es por esto que delega casi siempre la elaboración de sueños a sus esbirros. Sin embargo no trata de la misma forma a las pesadillas, ya que tiene una obsesión con ellas. Allí es dónde encuentra sus mayores desafíos y dedica casi todas sus noches a buscar formas nuevas y originales de atormentar a los habitantes de la tierra de Abbe.
Son comunes los episodios cuando al cabo de horas de encierro sale corriendo por la puerta de su laboratorio envuelto en una risa incontenible, a los gritos de: "Tengo la pesadilla perfecta". Esta emoción le dura un par de noches, hasta que se empieza a aburrir de la misma y comienza otra vez su búsqueda. A continuación transcribo algunas de las notas sobre sus últimas autodenominadas obras de arte. Las mismas muchas veces están escritas en forma de receta, para que sus esbirros puedan reproducirlas tal cómo él las concibió.
Pesadilla Beso #16810
- Haga despertar al soñador en una tierra paradisíaca. La misma debe tener muchas flores, colinas verdes y una suave brisa.
- Hágalo recorrer un poco el lugar. Luego muéstrele un camino tentador.
- Cuando el soñador comience a recorrer el camino muéstrele a la más bella de las doncellas. La más bella.
- Que ella lo bese.
Pesadilla Ego #894510
- Haga despertar al sujeto en una habitación vacía. Ubique un espejo en una de las esquinas de la misma.
- Induzca al sujeto a que se acerque al espejo.
- Haga que el sujeto note que el sueña con ser sí mismo.
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