En los tiempos que corren seguramente todos han oido hablar o han visto alguna versión de este famoso juego: Tetris, inventado por Alexey Pajitnov, allá por el año 1985 en la Unión Soviética. Su nombre, una deformada composición de Tetra (4), ya que todas las piezas se conforman de cuatro bloques y por otro lado Tennis, el deporte favorito de Alexey. Hasta aquí la reseña histórica, ahora veamos que tiene que ver todo esto con nosotros. Dejando al margen los efectos psicofísicos que puede tener jugarlo por prolongadas horas, y dejando también el irrefutable éxito que ha obtenido, veamos que el Tetris es la vida misma. Imaginémos que somos una pequeña pieza de cuatro bloques, inmersos en un mundo de bloques, cuyo último objetivo es cumplir su propósito, eliminar una fila. El bloquecito que logra calzar con sus pares y eliminar una o mas filas, puede decir que es feliz. Pero he que esta no es una tarea fácil. Como es evidente, no todos los bloques son iguales, los hay finitos y largos, los hay petisos y fuertecitos, entre otros. esto desemboca en la también obvia consecuencia que no todos pueden encajar en el mismo lugar. Hay bloquecitos que por más que lo intenten nunca podrán encajar donde ellos quieren. Ya sea por su forma, o tal vez por su realidad temporal. Un bloque puede ser un "libertador" o un "genio" o un "procer" como quieran llamarlo si llega en un momento dado, por ejemplo si nos llega una "L" cuando justo lo que necesitábamos era una "L", seguramente será recordada y alabada por todos. Si en cambio llega una "L" cuando lo que queríamos era una "S", realmente probre "L" estará fregada. No porque sea inútil, sino porque los tiempos no la favorecieron. Cuántas "L" hemos tenido a lo largo de nuestra historia, perseguidos porque la sociedad sólo quería "S".
Probablemente sea uno de los mayores problemas del "tablero": el dilema del bloquecito. Tratar de encajar donde no puede. Peor aún, algunos hasta se dan vuelta, con tal de poder encajar. Seamos claros. Sos una "L", enorgullecete de eso, no intentes encajar donde lo hace una "S", y está bien girar un poco, si todos los anteriores colaboraron e hicieron lo suyo, es parte del juego.
Por otro lado, está comprobado que es imposible jugarlo eternamente, siempre se está condenado a perder. Los tiempos avanzan cada vez más rápido, haciendo más dificil al bloque posicionarse donde quiere, dándole cada vez menos tiempo de pensar, obligándolo a una reacción casi instintiva.
Si nunca jugaste... te invito, y si lo has hecho no pierdas la costumbre, pero recuerda siempre, que estes condeando a perder, no quiere decir que no te puedas divertir.
Probablemente sea uno de los mayores problemas del "tablero": el dilema del bloquecito. Tratar de encajar donde no puede. Peor aún, algunos hasta se dan vuelta, con tal de poder encajar. Seamos claros. Sos una "L", enorgullecete de eso, no intentes encajar donde lo hace una "S", y está bien girar un poco, si todos los anteriores colaboraron e hicieron lo suyo, es parte del juego.
Por otro lado, está comprobado que es imposible jugarlo eternamente, siempre se está condenado a perder. Los tiempos avanzan cada vez más rápido, haciendo más dificil al bloque posicionarse donde quiere, dándole cada vez menos tiempo de pensar, obligándolo a una reacción casi instintiva.
Si nunca jugaste... te invito, y si lo has hecho no pierdas la costumbre, pero recuerda siempre, que estes condeando a perder, no quiere decir que no te puedas divertir.
Comentarios