No se si alguno de ustedes se ha tomado la pequeña molestia de irse unas horas estos días de verano por algún lugar desolado, silencioso y apacible (que no sea su dormitorio... nostálgico para todos aquellos sin pareja...). Obviamente quizás la mayoría ya tomó sus vacaciones y se fue a algún paraje en la costa, sierras o el campo. Pero tal vez no encontraron ningún lugar como el que les describía anteriormente.
En eso radica un poco este post. La mayoría de ustedes ya tiene una edad en la cual quedarse 10 minutos en casa sin hacer nada se convierte en excusa perfecta para los padres de mandarlos a pintar alguna puerta oxidadisima, cortar el pasto o limpiar lo que el perro (o los perros) han estado haciendo luego de alimentarse... Y, en fin, la gran cantidad de personas que sufren de estos vejamenes otorgados por nuestros parientes más cercanos, optamos por conseguir un trabajo o estudiar, para que esos 10 minutos de holgazanería tengan un justificativo (glorificados aquellos que no hacen un pomo e igualmente son vistos como personajes productivos por sus allegados mayores).
Entonces nos pasamos todo el año entre la jornada laboral y/o la jornada académica, o, lo que es más sencillo, nos mudamos!. Bueno, pero ahí viene el problema de que necesitamos la plata y todo eso que, simplemente, no me interesa porque ni tiempo para pensar en eso uno tiene.
Prosigo: he aquí que los días de trabajo, estructurales o flexibles, conllevan una presión gigantesca (bueno, según donde trabajen, pero no voy a hacer diferencias ahora) imagínense la posibilidad de tener que estudiar entre medio de todo esto!! Un desastre!!!
Dormir 3 horas promedio entre semana, utilizar los fines de semana como "el tiempito para estudiar", no salir, no comer bien, y a pesar de no comer: engordar, dejar de tener amistades y demás.
Es muchisimo! Pero de alguna manera nos vemos obligados a hacerlo, ya sea por cuestiones económicas, por independencia, por algún privilegio, por honor, en fin, por lo que quieran (si, se los dejo a su criterio... aprovéchenlo, sé lo que les digo...).
Ahora todo esto lo hacemos en esa época entre marzo y diciembre que nos consume de a poco.
Lo que hacemos luego, en esos pobres dos meses de enero y febrero, es irnos al mismísimo cuerno.
SI, desaparecer totalmente de la faz de nuestra pavimentada ciudad para tirarnos de cabeza dentro de una orgía de locura, desenfreno, alcohol...y (si hay suerte) orgías.
Nos bronceamos hasta el cuarto metatarsiano, nos tomamos, si es posible, hasta el agua del río/ mar/ arroyo, dormimos de día y vivimos de noche.
Ok, todo eso esta excelente, es más, diría que es como una especie de balanza kármica de todos los desastres del resto del año. Pero, a veces esta muy bueno no ocupar todos nuestros momentos de ocio con ello.
A veces, es bueno tomarse uno o dos días para detener la fébril maquinaría de esta humanidad tan deshumanizada, y supuestamente cada vez más civilizada.
Sí, como dijo Sarmiento, la barbarie es el gaucho, el aborigen, lo que no es tecnología, entonces como para ajornarnos, la civilización no es la autodestrucción de nuestros cuerpos ni mentes, no es el tener que vivir sujeto a horarios, teléfonos celulares... o, una atrocidad: INTERNET EN LA PLAYA!!!! Dios mio.
Sí la barbarie, lo que no ayuda a mejorar a la metrópolis ni a los integrantes de la ciudad, es la capacidad de poder tomar una caña de pescar y sentarse 5 horas a no pescar nada y contemplarlo casi todo (donde casi todo es simplemente una porción ínfima del universo humano), señoras, señores: seamos peores que Atila, o menos violentos: que Asterix.
Coincido totalmente con la coloquial frase de "bajar un cambio"... y le agrego que dos o tres no estarían mal tampoco.
Simplemente... tranquilizarte
En eso radica un poco este post. La mayoría de ustedes ya tiene una edad en la cual quedarse 10 minutos en casa sin hacer nada se convierte en excusa perfecta para los padres de mandarlos a pintar alguna puerta oxidadisima, cortar el pasto o limpiar lo que el perro (o los perros) han estado haciendo luego de alimentarse... Y, en fin, la gran cantidad de personas que sufren de estos vejamenes otorgados por nuestros parientes más cercanos, optamos por conseguir un trabajo o estudiar, para que esos 10 minutos de holgazanería tengan un justificativo (glorificados aquellos que no hacen un pomo e igualmente son vistos como personajes productivos por sus allegados mayores).
Entonces nos pasamos todo el año entre la jornada laboral y/o la jornada académica, o, lo que es más sencillo, nos mudamos!. Bueno, pero ahí viene el problema de que necesitamos la plata y todo eso que, simplemente, no me interesa porque ni tiempo para pensar en eso uno tiene.
Prosigo: he aquí que los días de trabajo, estructurales o flexibles, conllevan una presión gigantesca (bueno, según donde trabajen, pero no voy a hacer diferencias ahora) imagínense la posibilidad de tener que estudiar entre medio de todo esto!! Un desastre!!!
Dormir 3 horas promedio entre semana, utilizar los fines de semana como "el tiempito para estudiar", no salir, no comer bien, y a pesar de no comer: engordar, dejar de tener amistades y demás.
Es muchisimo! Pero de alguna manera nos vemos obligados a hacerlo, ya sea por cuestiones económicas, por independencia, por algún privilegio, por honor, en fin, por lo que quieran (si, se los dejo a su criterio... aprovéchenlo, sé lo que les digo...).
Ahora todo esto lo hacemos en esa época entre marzo y diciembre que nos consume de a poco.
Lo que hacemos luego, en esos pobres dos meses de enero y febrero, es irnos al mismísimo cuerno.
SI, desaparecer totalmente de la faz de nuestra pavimentada ciudad para tirarnos de cabeza dentro de una orgía de locura, desenfreno, alcohol...y (si hay suerte) orgías.
Nos bronceamos hasta el cuarto metatarsiano, nos tomamos, si es posible, hasta el agua del río/ mar/ arroyo, dormimos de día y vivimos de noche.
Ok, todo eso esta excelente, es más, diría que es como una especie de balanza kármica de todos los desastres del resto del año. Pero, a veces esta muy bueno no ocupar todos nuestros momentos de ocio con ello.
A veces, es bueno tomarse uno o dos días para detener la fébril maquinaría de esta humanidad tan deshumanizada, y supuestamente cada vez más civilizada.
Sí, como dijo Sarmiento, la barbarie es el gaucho, el aborigen, lo que no es tecnología, entonces como para ajornarnos, la civilización no es la autodestrucción de nuestros cuerpos ni mentes, no es el tener que vivir sujeto a horarios, teléfonos celulares... o, una atrocidad: INTERNET EN LA PLAYA!!!! Dios mio.
Sí la barbarie, lo que no ayuda a mejorar a la metrópolis ni a los integrantes de la ciudad, es la capacidad de poder tomar una caña de pescar y sentarse 5 horas a no pescar nada y contemplarlo casi todo (donde casi todo es simplemente una porción ínfima del universo humano), señoras, señores: seamos peores que Atila, o menos violentos: que Asterix.
Coincido totalmente con la coloquial frase de "bajar un cambio"... y le agrego que dos o tres no estarían mal tampoco.
Comentarios