Abbe nunca creyó en los ángeles, ni tampoco en las mujeres hermosas. Estas últimas nunca creyeron en él tampoco. Yo sé que los ángeles y las mujeres hermosas existen... pero no estoy tan seguro respecto a Abbe.
La mesa estaba vacía... o tal vez no... de todas formas Abbe no recordaba a nadie más. Nunca se había encontrado con una situación así. Nunca había sentido verguenza por el simple hecho de mirar a alguien. Nunca había visto una piel que le dejara sentir su suavidad con solo mirarla... Era demasiado hermosa... tan hermosa... que no pudo enamorarse.
La mesa estaba vacía... o tal vez no... de todas formas Abbe no recordaba a nadie más. Nunca se había encontrado con una situación así. Nunca había sentido verguenza por el simple hecho de mirar a alguien. Nunca había visto una piel que le dejara sentir su suavidad con solo mirarla... Era demasiado hermosa... tan hermosa... que no pudo enamorarse.
Comentarios