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El hombre sin corazón

-"No tener corazón. Eso es lo que más deseo en el mundo entero."

Es lo que comenzó a decirle Lad a Abbe un día de lluvia, mientras miraban las pequeñas hadas divertirse esquivando gotas.

-"Cómo no tener corazón?". Replicó Abbe, un poco sorprendido por la actitud de Lad.

-"Sí, claro, no tener corazón. Sólo un músculo que haga funcionar nuestro cuerpo y nada más"

-"Y eso es lo que más deseas de todo?. No puedo creer que lo digas en serio. Justamente vos. No podrías vivir sin amar. Está en tu naturaleza."

-"Creo que ya no puedo soportarlo más. No quiero volver a sentir que el pecho revienta como una caja de artilugios mágicos, ni que se oscurece tanto como una noche sin luna. No creo poder soportarlo. Pero el tema es que no creo poder evitarlo tampoco."

-"Y por eso deseas no tener corazón?"

-"Si, así de simple. Te acordás de esa película que vimos alguna vez en el museo de la era pasada, donde el hombre de hojalata se enfrentaba a la bruja para conseguir un corazón?. Bueno yo quiero exactamente lo mismo, pero al revés. Yo quiero que alguien se lo lleve, gustosamente se lo donaría al  hombre de hojalata."

-"Pero él no era feliz sin corazón, de hecho ni siquiera sabía qué era la felicidad. Por eso arriesgó todo para conseguir uno"

-"Y fue feliz luego?"

Abbe no supo que contestar, sabía que Lad estaba equivocado, pero a veces sus burradas eran tan grandes que se convertían en irrefutables.

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