Bitácora del capitán, día 1:
Todavía me cuesta entender lo que sucedió ayer. Parecía un día perfecto, sonreías en la cubierta bajo el brillante sol, que tímidamente compartía el mundo contigo. La suave brisa del mar se deslizaba por tu cabello y se inventaba pequeños remolinos que provocaban cosquillas en tu cuello.
Tal vez por haber sentido celos del viento fue que no vi a los jinetes carmesí aproximarse. Cuando el vigía dio la voz de alerta, ya era demasiado tarde. Comenzaron a caer en grandes grupos sobre nosotros. Dimos batalla, pero no fue suficiente. Te atraparon en una de sus burbujas, y conjuraron un fuerte viento que te llevó lejos. Lejos de la cubierta, lejos del barco… lejos de mi corazón.
Te buscamos toda la noche, iluminando el cielo con nuestras bengalas, pero no hubo caso. Es muy difícil perseguir una burbuja en el vasto océano. El saber que el viento te llevó lejos me consume. Ahora me encuentro parado en la cubierta, en el mismo lugar dónde ayer estabas vos, siguiendo el rumbo de ese viento que te alejó. Ignoro hacia dónde vamos, pero la verdad es que poco importa, si es en la dirección que estás vos.
Todavía me cuesta entender lo que sucedió ayer. Parecía un día perfecto, sonreías en la cubierta bajo el brillante sol, que tímidamente compartía el mundo contigo. La suave brisa del mar se deslizaba por tu cabello y se inventaba pequeños remolinos que provocaban cosquillas en tu cuello.
Tal vez por haber sentido celos del viento fue que no vi a los jinetes carmesí aproximarse. Cuando el vigía dio la voz de alerta, ya era demasiado tarde. Comenzaron a caer en grandes grupos sobre nosotros. Dimos batalla, pero no fue suficiente. Te atraparon en una de sus burbujas, y conjuraron un fuerte viento que te llevó lejos. Lejos de la cubierta, lejos del barco… lejos de mi corazón.
Te buscamos toda la noche, iluminando el cielo con nuestras bengalas, pero no hubo caso. Es muy difícil perseguir una burbuja en el vasto océano. El saber que el viento te llevó lejos me consume. Ahora me encuentro parado en la cubierta, en el mismo lugar dónde ayer estabas vos, siguiendo el rumbo de ese viento que te alejó. Ignoro hacia dónde vamos, pero la verdad es que poco importa, si es en la dirección que estás vos.
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