Sucedió en el lugar donde se cruzan los camino, hace ya un tiempo. Por el camino de Ashdale venía un joven dragón, todo verde esmeralda, el color de los dragones del mar. Caminaba tímidamente observando todo a su derredor, cuidando obsesivamente dónde pisaba. Era lógico su andar, recién comenzaba su peregrinación, temeroso y ansioso. Por el camino de Eladhsa venía una princesa, hermosa y altiva, envuelta en sus finas telas. Su endar era seguro, sus pequeños pies se sucedian sobre la tierra como notas en una sinfonía. Para aquellos que no lo conocen, el lugar dónde se cruzan los caminos es sumidero de infinitas rutas, todos alguna vez en su vida cruzan por allí, pero es extraño por no decir imposible que vuelvan. Ningún camino está señalizado y son todos extrañamente iguales, salvo por uno que está precedido por un gran cartel que reza: "ningún lugar". Al fin de dicho camino se encuentran los indecisos, o al menos eso dicen los caminantes. También existe una vieja leyenda que ...