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Mostrando entradas de mayo, 2014

Inmaculada

No hay silencio más grande que el de una ciudad en ruinas por la guerra. El día era terriblemente frío, y la nieve tapaba todo lo que estaba a la vista. Por donde miraba veía ruinas, casas destruidas, edificios quebrados en dos. Si el infierno se congelara creo que sería bastante parecido a lo que vi ese día. Caminé por una pequeña calle de edificios altos, que desembocaba en la plaza principal del pueblo. La nieve no paraba de caer, dificultando mi visión. No podía ver más allá de un par de metros delante mio. Al llegar a la plaza el temporal se intensificó, y lo que era un paisaje desolador se convirtió en un teatro de sombras. Aparecián y desaparecían siluetas fantasmagóricas en todas las esquinas. "We're walking the air" Entre el ruido feroz del viento me pareció escuchar una voz. "we're floating in a moonlit sky" -Quién está ahí? Grité. Pero nadie contestó. "The people far below are sleeping as we fly" Esta vez estaba seguro de h...

El inventor

Lad tenía un poder extraño. Extraño incluso en las tierras de Abbe. Lo tenía desde el día de su nacimiento y sin embargo fue recién en su adolescencia cuando comenzó a utilizarlo con mayor frecuencia. Había semanas que lo usaba casi todos los días, otras las pasaba sin siquiera usarlo una vez. Cualquiera fuera el caso, siempre lo usaba sin saberlo, de manera inconsciente. Además de un gran poder Lad tenia una terrible maldición encima. Pero en este caso Lad era bien consciente de su situación. Lad era un enamorado de la vida, y cuando digo de la vida me refiero a todo. Lad se enamoraba del día, del sol, de algunas estrellas. Se podía enamorar de su trabajo, incluso ha llegado a enamorarse de sus errores algunas veces. Pero, si bien esto no es un problema en sí, complicaciones aparecían cuando el objeto de su afecto eran las doncellas que habitaban sus días. Lad se enamoraba de todas y cada una de las doncellas que se cruzaban por su camino. El veia en todas "algo", y ese ...

La gente con nariz de avión

Todo sucedió por accidente. Volvía una noche de cenar con unos colegas de la asociación de poesía cotidiana. Iba caminando por una calle oscura iluminada solamente por un deteriorado farol en la esquina. Hacía frío, lo recuerdo porque llevaba mis manos en los bolsillos y podía ver el vapor emergiendo de mi boca en cada suspiro. Casi sin darme cuenta miré hacia una ventana de la cual emergía una tenue luz, y sobre ella se recortaba una extraña silueta. Tan extraña que no pude vencer mi curiosidad y me acerqué un poco a la ventana para ver mejor. Lo hice lentamente, y sin hacer ruido, no quería que me descubrieran y me acusaran de acechador. Una vez me encontré bajo la ventana me asomé y mis ojos conocieron el origen de esa extraña silueta. Era una mujer -muy bella si me dejan acotar- que se encontraba preparándose para ir a dormir. Su figura era casi totalmente perfecta, salvo por un detalle, no muy pequeño: tenía nariz de avión. Sí, nariz de avión, sobre su rostro inmacul...

La cofradía de los piratas gentiles

-El agua salada salpicaba mi rostro y el viento enmarañaba mi cabellera tapándome los ojos. Mi corazón galopaba en mi pecho, y me sentía listo para saltar, luchar contra todos los que se pusieran en mi camino y tomar el barco. Sin vacilar, Jean saltó a una mesa volteando todas las jarras de cerveza y comenzó a realizar pasos de combate blandiendo una espada invisible mientras todos los demás clientes de la taberna aplaudían su historia. Historia que era repetida casi todos los fines de semana, especialmente cuando el bar se encontraba lleno. Jean adoraba la aprobación de sus oyentes. Abbe estaba bastante cansado de sus historias por ello se sentaba en la última mesa del fondo, al lado de un pequeño cofre que adornaba el sombrío lugar. Abbe tenía una tarea muy difícil tratando de entender que extrañaba tanto Jean, porqué no podía dejar atrás la desaparición de la cofradía de los piratas gentiles. Según le había contado el mismísimo Jean, eran un grupo de perso...