“ Te preguntarás, que estas haciendo aquí ¿no es verdad?, - tembló una voz a lo lejos - yo soy el que se encargá de redimirte... lograras por mí la buena obra de tu vida” – un frió mortal, abrazó al malhechor cuando una punzante aguja perforó la vena situada en la flexura del codo , hizo mil preguntas pero no obtuvo mayor respuesta que un simple “ tranquilo todo será rápido ”. Vio su sangre fluir en la cánula, el nerviosismo lo paralizaba – “¿ porqué no me respondes?” – dijo finalmente. El sujeto del piloto gris se retiró dejando el sombrero y el capote en una silla, volvió a acercarse y lo miró fijo, vestía una chaqueta celeste y pantalones de lino, era un hombre de unos cincuenta años, ojos azules y cabello blanquecino, quitó la aguja del brazo – “ es la primer pregunta sensata que has hecho hoy...” – colocó un vendaje sencillo sobre la herida, lo fijo con cintas y al instante las luces se apagaron, – “ Nos veremos mañana” – dijo, aunque Pereyra continuaba con gritos y forcejeos en...