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Mostrando entradas de abril, 2015

Historia de los cuatro días: Todo estará bien

Bitácora del capitán, día 4: Tal como dijeron las tortugas, la burbuja se encontraba allí. Flotaba en el aire sobre el mar, unos centímetros más allá de donde llegaba el acantilado. Suficientemente cerca como para pensar que podía agarrarla, y suficientemente lejos como para no poder hacerlo. Ella nunca dejó de luchar por escaparse de allí, y tanto hacerlo se quedó dormida. No importó cuantas veces le gritamos, ella no despertaba. No tenía un plan, ni tampoco tiempo para idear uno. De todas las malas ideas que cruzaron por mi cabeza tomé la peor: saltar. Eso, simplemente saltar, sin saber si llegaría, sin saber cómo haríamos para sobrevivir la caída, sin siquiera idea de qué había al final de la caída. Una pésima idea, ejecutada de manera impecable. Llegué a tocar tu burbuja, pero no pude atravesarla y mi destino hubiera sido otro, si tu mano no hubiera tomado la mía. Rompiendo la burbuja. En ese instante la magia de la burbuja nos envolvió y comenzamos a caer. Ya no estábamos en...

Historia de los cuatro días: El vals de las tortugas

Bitácora del capitán, día 3:   Siguiendo el consejo del árbol, nos adentramos en el bosque en la búsqueda de las tortugas. Luego de caminar varias horas llegamos a otro claro, en el medio del cual había un gran estanque de agua. El agua cristalina permitía ver casi hasta el fondo del mismo. Alrededor había decenas de tortugas ensimismadas en sus actividades, sin notar nuestra presencia.   Cerca nuestro una de bufanda amarilla jugaba una partida de ajedrez con otra que se veía un poco más vieja. Aunque tal vez era mi impresión debido a la boina gris que llevaba. Un poco más a la derecha había una ronda con libros en la mano. Por lo poco que pude escuchar, estaban discutiendo sobre pintores renacentistas. Detrás de ellos dos tortugas más pequeñas buscaban la forma de remontar un barrilete (es algo muy difícil de hacer para las tortugas). Hacia donde mirara podían verse cuadros similares.   Entre todas ellas logré ver una que resaltaba del resto. Tal vez p...

Historia de los cuatro días: Las palabras que no fueron dichas

Bitácora del capitán, día 2: La segunda noche de búsqueda fue aún peor que la primera. Ya casi no teníamos bengalas, y el viento soplaba cada vez menos. El lucero del alba derrocó las sombras, pero no la angustia de tu ausencia. Cuando pensábamos lo peor, un golpe de suerte, o tal vez el destino, hizo que llegáramos a una pequeña isla, con una pequeña playa rodeada de un no tan pequeño bosque. En ese momento el viento dejó de soplar. Organicé un grupo y desembarcamos en la playa aparentemente desierta. Combatir con algunos jinetes carmesí en la playa no fue nada en comparación con lo que encontramos dentro del bosque. Fue como si la magia de la burbuja hubiera encantado todo el lugar. Los animales caminaba erguidos y dialogaban como las personas más cultas que he conocido. Luego de pedirle direcciones a un par de conejos ansiosos, llegamos a un claro. En el medio del mismo se levantaba un gran árbol. -Necesitamos ayuda! No has visto una burbuja?. Pregunté sin siquiera saluda...

Historia de los cuatro días: El saber que el viento te llevó lejos

Bitácora del capitán, día 1: Todavía me cuesta entender lo que sucedió ayer. Parecía un día perfecto, sonreías en la cubierta bajo el brillante sol, que tímidamente compartía el mundo contigo. La suave brisa del mar se deslizaba por tu cabello y se inventaba pequeños remolinos que provocaban cosquillas en tu cuello. Tal vez por haber sentido celos del viento fue que no vi a los jinetes carmesí aproximarse. Cuando el vigía dio la voz de alerta, ya era demasiado tarde. Comenzaron a caer en grandes grupos sobre nosotros. Dimos batalla, pero no fue suficiente. Te atraparon en una de sus burbujas, y conjuraron un fuerte viento que te llevó lejos. Lejos de la cubierta, lejos del barco… lejos de mi corazón. Te buscamos toda la noche, iluminando el cielo con nuestras bengalas, pero no hubo caso. Es muy difícil perseguir una burbuja en el vasto océano. El saber que el viento te llevó lejos me consume. Ahora me encuentro parado en la cubierta, en el mismo lugar dónde ayer estabas vos, sigu...