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Mostrando entradas de septiembre, 2009

Más vale Morir de pie, que vivir de Rodillas!!!!!!!!

Me gusta contar las cosas que experimento, y trato de comentarlas para que ustedes también opinen con sus ideas y me corrijan. Ayer, estaba viendo un film (no era buena y ni siquiera recuerdo el título), pero me llamó la atención que en una parte, hacían un brindis que rezaba más o menos así: Salud por los días libres, Por que vivas feliz y que tus enemigos lo sepan. Que nunca vivas para ver viuda a tu esposa Que si sangras, sangres por tu patria y por tus hermanos Que Dios bendiga tu trabajo y de fuerza a tu codo Que tenga buena salud, larga vida, tierras sin deudas y que mueras en Irlanda. Siempre me pregunté porque en mi país (Argentina) no se brinda de esa manera, no se siente de la misma manera. La verdad no tengo respuestas. Creo que mi problema y el de los Argentinos (todos) es que somos un poco esquizofrénicos tenemos un trastorno de identidad disociativa . En nuestro caso, se manifiesta de esta manera: Sabemos que no somos lo que no queremos ser, pero ta...

Lluvia

Abbe se encontraba en la estación de tren. La cual sólo estaba poblada por el intenso humo de las máquinas a vapor, producto de la revolución mágico-industrial ocurrida una década atrás. El frío le acariciaba el rostro y pequeñas gotitas de lluvia que se colaban por el techo le recordaban algo. Con sus manos en los bolsillos observaba los hechiceros aprendices deambular por el andén ocupando sus posiciones en el tren próximo a partir. Ya en ese tiempo era costumbre utilizar a los nuevos para las tareas más rutinarias y aburridas con el pretexto de formarlos. El día era gris, o tal vez así lo recordaría Abbe, lo que si se puede afirmar es que llovía como si alguien hubiese quebrado las nubes de un golpe. De un momento a otro Abbe se ve obligado a dejar el poco refugio que proveía el corroído techo de la estación para adentrarse de lleno en la difusa lluvia. -Abbe! Dijo una voz que hizo eco en su cabeza como un disparo en una noche fría. Instantáneamente Abbe se detuvo. Sentía la nece...