No creía que un lugar así podía existir. No lo podría haber imaginado nunca, solo la realidad es capaz de destronar la fantasía. Oscuridad, oscuridad profunda, no como cuando apagamos la luz, oscuridad como nunca había visto antes. Un extraño olor a melancolía penetraba los sentidos, inundándolos, no dejando lugar a otro estímulo. Y en las sombras diversas figuras dibujándose, criaturas extrañas y asombrosas, tenebrosas y tristes. Podía ver sus garras acechándome, pero no podía ver desde donde. Sus alas se batían lentamente, en tono amenazador, intimidante. Adónde dirigese la vista sólo había oscuridad, oscuridad y sus demonios. El ambiente parecía hostil, asfixiante, pero no recibía la estocada final. Vi entre las sombras una puerta, y corrí hacia ella. Era todo lo que podía pedir, una salida, o al menos un escondite. Pero dura fue la decepción al llegar al umbral, estaba entrando al mismo lugar del cual provenía. Me di vueltas para observar que había dejado atrás, y al cabo de un mo...