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Mostrando entradas de 2017

Chapuzón de verano

"Amor es tirarse a la pileta sin mirar si hay agua" Proclaman una y otra vez los jóvenes enamorados al viento. Hinchando su pecho de intenciones de mostrar su determinación. Para probar que enarbolan la bandera de ese amor incondicional y puro. De ese amor que quema las entrañas, y nos quita el sueño por las noches. De ese amor que nos roba el primer pensamiento en las mañanas y el último por las noches. El otro día, sin querer y por fortuna, crucé por debajo de un Lapacho Rosado. Todos hablan de las consecuencias de pararse bajo un Múerdago, pero nadie menciona a los pobres Lapachos. Una joven gitana me lo contó una vez, en un lugar que probablemente ya no deseo recordar. De acuerdo a su historia los Lapachos regalan breves momentos de reflexión a todos aquellos que se paren a su sombra en navidad. Fue a la sombra de ese Rosado Lapacho, que entendí algo. Generalmente decimos "Amor es tirarse a la pileta sin mirar si hay agua" en contraposición de una situ...

Love me not - Silencio

Deeza se encontraba sentada en el borde de la fuente cuando Vlados llegó al helado paraje.No había nada más que nieve, y el brillo de los finos hilos dorados del cabello de Deeza. Vlados caminó lentamente desde la línea de árboles siguiendo las huellas en la nieve hasta la vieja fuente. Deeza observó la figura de Vlados acercarse lentamente, siguiendo sus huellas en la nieve, que todavía no habían desaparecido. Ella quiso saludarlo, decirle algo, decirle que su pecho explotaba de sólo verlo, pero no hubo caso. Las palabras no salieron de su boca.  Vlado siguió avanzando lentamente, siguiendo las huellas en la nieve, que todavía no habían desaparecido. Él no tenía nada que decir, o tal vez si, pero su corazón parecía sellado. Su corazón parecía frío como la misma nieve. Frío como las huellas en la nieve. Deeza quiso moverse, quiso pararse y correr a abrazarlo, pero su cuerpo estaba congelado, como la nieve misma. Congelado como las huellas en la nieve. Vlados llegó al borde ...

Los versos que no están - Crónicas de Lad III

Todo el mundo - al menos una vez en su vida - se quedó sin palabras. Esto no suele ser un problema para la mayoría de las personas, ya que siempre alguna risa cómplice llena el silencio. Pero para Lad esto era una verdadera tragedia, ya que no era un poeta de profesión, sino que lo suyo era de nacimiento. No era su trabajo que dependía de sus palabras, sino su vida misma. Y cuando sus palabras no salían, casi nunca llegaba esa risa cómplice para tapar el silencio. Esta tragedia podría haber sido un gran desencadenante para su obra, si no fuera por el hecho que su obra era la tragedia misma, o mejor dicho la imposibilidad de cometerla. El Gran Pato al ser consultado por Lad, le aconsejó no buscar las palabras... según él las palabras llegarían solas cuando fuese el momento adecuado. Claramente esto no conformó a Lad, sino que lo preocupó más. Y lo sumergió en una búsqueda desenfrenada de aquellos versos que no estaban. El lugar más lógico para buscar versos perdidos era la plaza de...

Non plus ultra del amor pasional

La vida tiene extrañas formas de engañarnos con recuerdos de una posible vida mejor. El cuerpo desnudo, guarda esos recuerdos para los cuales estamos dispuestos. Un sinfín de conexiones sensibles. Cuerpos programados para ser estimulados y recuerdos que por su belleza quedarán durante el resto de nuestras vidas. Locuras apasionadas viven para siempre en nosotros. Aun no comprendo porqué, cuando el placer es la consumación de la locura corporal, todo caduca sin contemplaciones. ¿Por qué queremos estas tentaciones? Simplemente porque de los casi seis mil estímulos diarios, recordamos no más de seis, y nos quedamos con aquellos que entendemos con significativa relevancia. Lo que nos sucede es que en el fondo, todos queremos que uno de esos estímulos sea el amor. Pero, cuando estos placeres no son acompañados de una equivalencia en las condiciones, los sentimientos compartidos no son suficientes y se produce el non plus ultra del amor pasional. Se invierten las cargas sentime...

Víctimas del Instinto

La calurosa sensación sobre la túnica de la barriga es el espacio de insatisfacción que sólo ingerir logra complacer. Sentir y no más que eso es la razón de la espera.  Es el paso del tiempo quien lleva hacia la irreversible decisión de caer en la displicencia de una cena simple. ¿Cuán difícil es tomar la decisión equivocada? Así de simple como atinar en la elección adecuada. Una cuestión de suerte guía el desnudo movimiento del devenir. Morder aquí o morder allí.  Ruleta rusa de decisiones cargadas de consecuencias inesperadas pero predichas. Cada yerro instintivamente atractivo a nuestra condición, cada equivoco consecuencia de movimientos programados por una especie dócil que intenta fatalmente superarse, y de suyo tropieza con la satisfacción plena sin oblación. Sólo abrir la boca y engullir la apoteosis de la exquisitez. El sabor de la presa fácil incitando y colmado las papilas de un dócil sobreviviente. Resulta natural que algunos placeres generen peque...

Después del punto y aparte

Lo bueno de vivir, es saber que mañana va a transcurrir exactamente igual que hoy. El instinto de supervivencia así lo ha previsto. Porque no existe fuerza que impida el paso de la existencia. El mañana será agresivo e inoportuno. Lo que afirmo no es una incongruencia fácilmente rebatible por empíricos instruidos, retenedores de información adventicia. La ciencia puede saberlo. Pero tan solo a través de la hipótesis lógica de lo que ya aconteció. Ese conocimiento siempre estará allí, al alcance de cualquier pensante en cualquier momento.  Pero el mañana no está al alcance de todos, porque el mañana puede cambiarlo todo y dejarlo todo sin lógica. Suponemos que mañana será exactamente igual que hoy, regido por las mismas leyes que el mundo ha descubierto y así supervivimos. ¿Paradójico verdad? Supervivir es simplemente seguir vivo mientras otros… No, eso no es cierto. Supervivir es echar de ver lo irrazonable e inadmisible, que sin embargo puede suceder. Pues por...