El infierno es un lugar bastante aburrido, los castigos se repiten una y otra vez, día tras días casi sin variaciones. Es un trabajo mecánico, por eso Satán encomienda a sus esbirros todas las tareas rutinarias. El problema es que la mayoría de tareas son rutinarias, por lo que los esbirros se terminan encargando absolutamente de casi todo en el infierno. Esto deja a Satán con mucho tiempo libre, hecho que lo deprime bastante, casi tanto como ocuparse de las rutinas infernales. Es por eso que todo el tiempo se encuentra en la búsqueda de nuevos pasatiempos y actividades con los que llenar sus días y ser un poco feliz. Porque claro está que Satán no es feliz, él conoce el peor de los castigos y los ángeles indiscretos aseguran que alguna vez fue víctima del mismo. Pero eso es historia para otra ocasión. Uno de sus pasatiempos que ha perdurado en el tiempo, es el de dibujar líneas en el aire. A priori puede parecer algo bastante zonzo, aburrido. Pero no son líneas imaginarias las qu...