Las cuerdas chillaban armoniosamente invitando una redada mágica en el salón de baile. No eran más de las diez, allí quizá un poco más. De todos modos eso no importaba sólo era libre en su mente abstraída, viajando hacia donde el mar es tranquilo y el Bora prevalece espontáneamente por sobre el cálido suspiro del desierto. - Esta vez, puede que la matemática ayude, pensé para mí, mientras el bouzouki incitaba mis inclinaciones. Por supuesto que descreía de toda la falacia aritmética. No más que irracionales conclusiones que alegrarían a un espíritu simple que resuelve sus complicaciones con trazos numéricos sobre una hoja de cálculo. Pero para mí esto no basta, eso no es real. No más cierto que tinta sobre un cuaderno en el que se pintan signos arábigos o tal vez indios o a quien le importa quién… - Si esos signos pudieran escapar de ese plano bidimensional, haciendo su existencia más profunda, pensaba. Una vida superior a ese estúpido mundo de hoja de papel. Dem...