Todo el mundo - al menos una vez en su vida - se quedó sin palabras. Esto no suele ser un problema para la mayoría de las personas, ya que siempre alguna risa cómplice llena el silencio. Pero para Lad esto era una verdadera tragedia, ya que no era un poeta de profesión, sino que lo suyo era de nacimiento. No era su trabajo que dependía de sus palabras, sino su vida misma. Y cuando sus palabras no salían, casi nunca llegaba esa risa cómplice para tapar el silencio. Esta tragedia podría haber sido un gran desencadenante para su obra, si no fuera por el hecho que su obra era la tragedia misma, o mejor dicho la imposibilidad de cometerla. El Gran Pato al ser consultado por Lad, le aconsejó no buscar las palabras... según él las palabras llegarían solas cuando fuese el momento adecuado. Claramente esto no conformó a Lad, sino que lo preocupó más. Y lo sumergió en una búsqueda desenfrenada de aquellos versos que no estaban. El lugar más lógico para buscar versos perdidos era la plaza de...