Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2014

El rito

La obsesión no es buena consejera, eso es algo que todos deberíamos saber, pero esa impronta es difícil de mantener en el tiempo, al fin y al cabo por algo lo llaman obsesión. Esta obsesión por las deidades es algo que pude mantener a raya durante mucho tiempo, quizás creyendo que mi incursión en el paraíso era para siempre y que no iba a necesitar de sus favores. Uno no debe dar por sentada ciertas cosas, en especial cuando uno esta cegado por las mieles del éxito. Al parecer a las deidades hay que venerarlas, ofrecer sacrificios y aumentar su egolatría: a pesar de su impredecibilidad y falta de empatía, no dejan de ser los seres que tienen la potestad sobre nuestros destinos o algo así.   Yo cometí el error de creerme implacable, invulnerable a las fuerzas divinas... y caí de mi pedestal. Es ahí cuando, al final, nos damos cuentas de que todos somos iguales ante Dios o lo que fuera que nos hace sentir indefensos en la vida terrenal. No existe la inmortalidad ni paraíso sin l...

El conjurador de sueños

El conjurador es responsable por todo lo que vemos al dormir, ya sean cosas agradables o terribles. Sueños se les llama a los primeros en su laboratorio, y pesadillas a los segundos. Para el conjurador los sueños son todos iguales, monótonos y aburridos. Sostiene que es muy sencillo imaginar situaciones deseables, agradables, etc. Es por esto que delega casi siempre la elaboración de sueños a sus esbirros. Sin embargo no trata de la misma forma a las pesadillas, ya que tiene una obsesión con ellas. Allí es dónde encuentra sus mayores desafíos y dedica casi todas sus noches a buscar formas nuevas y originales de atormentar a los habitantes de la tierra de Abbe.   Son comunes los episodios cuando al cabo de horas de encierro sale corriendo por la puerta de su laboratorio envuelto en una risa incontenible, a los gritos de: "Tengo la pesadilla perfecta". Esta emoción le dura un par de noches, hasta que se empieza a aburrir de la misma y comienza otra vez su búsqueda. A conti...

...

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Al ver el último poema de Lad, Abbe recordó las palabras del Gran Pato: "Cuando alguien deja de escribir es porque o bien el mundo lo satisfizo o bien él satisfizo al mundo."

Crónicas de los vientos: Parte I - Preguntas

-Todavía no entiendo porqué los perseguís. -Y yo aún no entiendo porqué me acompañás. Ella infló sus cachetes de aire y miró para otro lado, cómo hacía siempre que algo le molestaba. No era la primera vez que preguntaba, y no era la primera vez que él esquivaba su pregunta. El silencio se prolongó unos momentos mientras ella movía con sus pies una pequeña rama que se encontraba cerca del tronco dónde estaban sentados. Ella tampoco respondía nunca su pregunta. La luna llena se recortaba imponente en el cielo, e iluminaba todo a su alcance. Incluso era difícil llegar a ver las estrellas. Un gran silencio flotaba en el aire. No había ni siquiera una leve brisa que lo perturbara. -Es una gran noche para cazarlos. Dijo ella. El simplemente asintió con su silencio y su vista perdida en el horizonte. Era la única parte que ella detestaba de sus días. Los instantes previos a una cacería. Él se ponía distante, se perdía en su propio mundo. Nunca la miraba a los ojos en esos momentos. ...

Ese breve instante - Crónicas de Lad II

Lad tenía un hábito extraño. Muy extraño... Solía acercarse a doncellas que cruzaba por la calle, y les  hacía preguntas cuyas respuestas no necesitaba saber, o que él ya sabía. Pero lo hacía de una forma muy particular. Se les acercaba y llamaba su atención dirigéndose a ellas con un -Disculpame... o a veces cuando se sentía viejo decía -Señorita, la molesto un segundo... Lo que realmente era curioso es que no hacía la pregunta de inmediato, como la mayoría de las personas, sino que esperaba algunos instantes, y luego finalmente la formulaba. Generalmente y a pesar del breve momento de silencio, las doncellas respondían amablemente su pregunta y seguían camino. Sin embargo Lad casi nunca escuchaba la respuesta, no era eso lo que buscaba.

Terrores nocturnos - Crónicas de Lad I

"El terror o pavor nocturno [...] se caracteriza por producir un terror extremo y un estado de inhabilidad para recuperar la consciencia completamente, la persona no tiene control de sus movimientos." Terror nocturno, eso es lo que dijo el Gran Pato cuando Lad le contó de su temor a dormirse por las noches. Sin embargo Lad no estaba de acuerdo con su diagnóstico. Él no tenía pesadillas. A medida que se aproximaba la noche Lad comenzaba a sentir una gran angustia. Caminaba por todos los rincones posibles y trataba de vencer la oscuridad con su gran taza de café negro. Obviamente su plan nunca funcionaba, ya que al cabo de un par de horas siempre terminaba dormido. Y cuando esto sucedía su verdadero infierno comenzaba. A continuación son reproducidos algunos de los sueños de Lad para referencia del lector tomados del diario de Lad luego del episodio conocido como El Gran Salto. Sueño #72 Había una doncella, la más perfecta, era blanca y pura. La miré, y me di cuenta que ...

El árbol que no fue

Hay un árbol el cual es buscado por todos. En especial por los habitantes de la tierra de Abbe, pero aún nadie lo ha encontrado. Y si alguien lo hizo, jamás lo contó. El problema radica en que es muy común confundírselo con otros árboles, ya que es igual a la mayoría pero distinto a todos. Más de una vez han aparecido aventureros asegurando haber encontrado el árbol. Sin embargo luego de un examen más detallado del mismo se ha concluido que no lo era. Yo mismo he caído en esa desafortunada confusión más de una vez. La última vez que creí encontrarlo decidí tomarle una foto, para salvar a futuros transeúntes de la falsa ilusión.

Prohibido piropear

El piropo, una de las costumbres más antiguas de la humanidad, no siempre ha sido bien tratado a lo largo de la historia. En particular, voy a contarles lo que sucedió una vez en el pequeño pueblo de los dos ríos. El mismo se situaba bastante al sur del pueblo de Abbe, por lo que casi nunca iba. Sin embargo las noticias corrían rápido, por lo que Abbe llegó a enterarse de los detalles de esta historia, la cual me relató una cálida noche de verano. En el pueblo de los dos ríos surgió un movimiento muy fuerte de un grupo de mujeres en contra de los piropos chabacanos. Sostenían que las denigraba en su rol de mujer, que eran insultantes y que ninguna deseaba recibirlos. Si bien nunca se supo si eran mayoría lograron llevar el caso a la corte del Gran Pato. El colectivo de mujeres insultadas por los piropos chabacanos se presentaron como querellantes, y como defensor se presentó voluntariamente Juan Cruz, un flamante abogado, con más casos perdidos que ganados. Juan Cruz se prese...

La caida del poeta

Lad y Abbe eran amigos desde que eran pequeños. Solían ir a las cuevas que se encontraban bajo la gran cascada a jugar que eran piratas gentiles, otras veces iban al bosque del tiempo e imaginaban que cazaban algún dragón. Este último juego dejó de tener gracia cuando Nina se enojó con ellos por querer matar dragones, ella los adoraba. Con el correr de los años seguían frecuentando los mismos lugares, sólo cambiaba un poco, y sólo un poco qué hacían allí. Últimamente la cueva de la gran cascada se había convertido en el lugar de reunión de Lad y Abbe para sufrir por los amores ausentes, por los que se habían ido, y por los que aún no habían llegado. Incluso a veces también se desesperaban un poco por los que no existirían nunca. La última reunión en la cueva, había dejado particularmente preocupado a Abbe, ya que había visto a Lad muy melancólico. -Qué te pasa? Dijo Abbe. -Sabes que me pasa. Replicó Lad. Obviamente Abbe sabía que le pasaba, de hecho, era lo que le pasaba siemp...

Inmaculada

No hay silencio más grande que el de una ciudad en ruinas por la guerra. El día era terriblemente frío, y la nieve tapaba todo lo que estaba a la vista. Por donde miraba veía ruinas, casas destruidas, edificios quebrados en dos. Si el infierno se congelara creo que sería bastante parecido a lo que vi ese día. Caminé por una pequeña calle de edificios altos, que desembocaba en la plaza principal del pueblo. La nieve no paraba de caer, dificultando mi visión. No podía ver más allá de un par de metros delante mio. Al llegar a la plaza el temporal se intensificó, y lo que era un paisaje desolador se convirtió en un teatro de sombras. Aparecián y desaparecían siluetas fantasmagóricas en todas las esquinas. "We're walking the air" Entre el ruido feroz del viento me pareció escuchar una voz. "we're floating in a moonlit sky" -Quién está ahí? Grité. Pero nadie contestó. "The people far below are sleeping as we fly" Esta vez estaba seguro de h...

El inventor

Lad tenía un poder extraño. Extraño incluso en las tierras de Abbe. Lo tenía desde el día de su nacimiento y sin embargo fue recién en su adolescencia cuando comenzó a utilizarlo con mayor frecuencia. Había semanas que lo usaba casi todos los días, otras las pasaba sin siquiera usarlo una vez. Cualquiera fuera el caso, siempre lo usaba sin saberlo, de manera inconsciente. Además de un gran poder Lad tenia una terrible maldición encima. Pero en este caso Lad era bien consciente de su situación. Lad era un enamorado de la vida, y cuando digo de la vida me refiero a todo. Lad se enamoraba del día, del sol, de algunas estrellas. Se podía enamorar de su trabajo, incluso ha llegado a enamorarse de sus errores algunas veces. Pero, si bien esto no es un problema en sí, complicaciones aparecían cuando el objeto de su afecto eran las doncellas que habitaban sus días. Lad se enamoraba de todas y cada una de las doncellas que se cruzaban por su camino. El veia en todas "algo", y ese ...

La gente con nariz de avión

Todo sucedió por accidente. Volvía una noche de cenar con unos colegas de la asociación de poesía cotidiana. Iba caminando por una calle oscura iluminada solamente por un deteriorado farol en la esquina. Hacía frío, lo recuerdo porque llevaba mis manos en los bolsillos y podía ver el vapor emergiendo de mi boca en cada suspiro. Casi sin darme cuenta miré hacia una ventana de la cual emergía una tenue luz, y sobre ella se recortaba una extraña silueta. Tan extraña que no pude vencer mi curiosidad y me acerqué un poco a la ventana para ver mejor. Lo hice lentamente, y sin hacer ruido, no quería que me descubrieran y me acusaran de acechador. Una vez me encontré bajo la ventana me asomé y mis ojos conocieron el origen de esa extraña silueta. Era una mujer -muy bella si me dejan acotar- que se encontraba preparándose para ir a dormir. Su figura era casi totalmente perfecta, salvo por un detalle, no muy pequeño: tenía nariz de avión. Sí, nariz de avión, sobre su rostro inmacul...

La cofradía de los piratas gentiles

-El agua salada salpicaba mi rostro y el viento enmarañaba mi cabellera tapándome los ojos. Mi corazón galopaba en mi pecho, y me sentía listo para saltar, luchar contra todos los que se pusieran en mi camino y tomar el barco. Sin vacilar, Jean saltó a una mesa volteando todas las jarras de cerveza y comenzó a realizar pasos de combate blandiendo una espada invisible mientras todos los demás clientes de la taberna aplaudían su historia. Historia que era repetida casi todos los fines de semana, especialmente cuando el bar se encontraba lleno. Jean adoraba la aprobación de sus oyentes. Abbe estaba bastante cansado de sus historias por ello se sentaba en la última mesa del fondo, al lado de un pequeño cofre que adornaba el sombrío lugar. Abbe tenía una tarea muy difícil tratando de entender que extrañaba tanto Jean, porqué no podía dejar atrás la desaparición de la cofradía de los piratas gentiles. Según le había contado el mismísimo Jean, eran un grupo de perso...