Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2008

Noche

Tú me preguntas porqué temo la noche? Tal vez temo la inmensidad que resulta de pintar el mundo de gris. Siempre pensé que la habitación se tornaba gigante... y recién ahora me doy cuenta que soy yo quien se torna minúsculo. El suave contacto de mis pies contra la alfombra contrasta con la áspera melodia de los grillos en mi ventana. Tal vez temo a ese mundo de fantasia que encontré en mi media izquierda casi de casualidad. Con sus clases sociales, ideales, virtudes y vicios. Aun recuerdo aquella noche. No acostumbro a mirar las medias por dentro una vez que me las quité. Pero esa noche había algo extraño. Casi como un millon de voces que me pedían que mire... Y miré. Tal vez temo a la oscuridad misma, por no conocer que se esconde en ella... O tal vez porque nos recuerda el lado oscuro de nuestros corazones. Tal vez temo a mi consciencia que me da todas las noches un millon de consejos para no morir de sentido común. Tal vez temo que la soledad que me acompáña por las noches conozca l...

Love me not - Part III Letargo

Otro día empezaba. Vlados se levantó como de costumbre, tomó el desayuno y se aprontó para ir a trabajar. Ya difícilmente recordaba el episodio vivido la noche anterior. Cuando llegó a la puerta observó un pequeño sobre que alguien había deslizado. Al agacharse a recogerlo pudo sentir un leve perfume, casi imperceptible. Imperceptible si él no lo hubiese sentido antes. Imperceptible si sus neuronas hubiesen reusado evocar esa imagen. Pero no fue el caso. Instantáneamente Deeza inundo sus sentidos. El simple perfume le permitió recordar inclusive la suavidad de sus manos. Abrió el sobre, y dentro encontró una nota: Te veo en el puente del trasgo. Lo recuerdas no? No estaba firmada. No era necesario. La decisión no fue muy difícil para Vlados. Inmediatamente se encaminó hacia el puente del trasgo. El mismo quedaba más allá del bosque reminisciente. De pequeño nunca entendió porqué se lo llamaba así. Pero ahora las cosas habían cambiado. Se paró en la puerta del bosque como muchas o...

Hush

Como una centella zigzagueante, invadió mi cabeza. Los demonios de aquella imagen no paraban de acosarme. Suficientemente rápido para aparecer, y suficientemente lentos al desvanecerse, provocaban turbulencia en aquél espacio donde nunca sopló más que una leve brisa. Y el viento me dio vueltas, haciéndome girar en sus cálidos brazos. Y me adormeci. Pero yo no era lo único que giraba en ese torbellino psicológico de desencuentros. Podía ver otra figura. Verla me hacía sonreir, pero pensar en ella me regalaba un cajón lleno de tristeza y palabras vacias. Lleno de posibilidades imposibles, al menos para mi. Será que tal vez en ese torbellino el cajón que llego a mi no me pertenecía. Tal vez alguien más se quedó con el mio. O tal vez, simplemente nunca se hizo uno para mi. A esta altura no reviste mayor relevancia, tomé aquellos sueños del cajon. Aunque no me pertenecieran, yo los quería mios. Y en un acto de egoísmo me los apropie. Supongo que es como comprar la entrada a un espectáculo e...