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Mostrando entradas de diciembre, 2014

El rito

La obsesión no es buena consejera, eso es algo que todos deberíamos saber, pero esa impronta es difícil de mantener en el tiempo, al fin y al cabo por algo lo llaman obsesión. Esta obsesión por las deidades es algo que pude mantener a raya durante mucho tiempo, quizás creyendo que mi incursión en el paraíso era para siempre y que no iba a necesitar de sus favores. Uno no debe dar por sentada ciertas cosas, en especial cuando uno esta cegado por las mieles del éxito. Al parecer a las deidades hay que venerarlas, ofrecer sacrificios y aumentar su egolatría: a pesar de su impredecibilidad y falta de empatía, no dejan de ser los seres que tienen la potestad sobre nuestros destinos o algo así.   Yo cometí el error de creerme implacable, invulnerable a las fuerzas divinas... y caí de mi pedestal. Es ahí cuando, al final, nos damos cuentas de que todos somos iguales ante Dios o lo que fuera que nos hace sentir indefensos en la vida terrenal. No existe la inmortalidad ni paraíso sin l...

El conjurador de sueños

El conjurador es responsable por todo lo que vemos al dormir, ya sean cosas agradables o terribles. Sueños se les llama a los primeros en su laboratorio, y pesadillas a los segundos. Para el conjurador los sueños son todos iguales, monótonos y aburridos. Sostiene que es muy sencillo imaginar situaciones deseables, agradables, etc. Es por esto que delega casi siempre la elaboración de sueños a sus esbirros. Sin embargo no trata de la misma forma a las pesadillas, ya que tiene una obsesión con ellas. Allí es dónde encuentra sus mayores desafíos y dedica casi todas sus noches a buscar formas nuevas y originales de atormentar a los habitantes de la tierra de Abbe.   Son comunes los episodios cuando al cabo de horas de encierro sale corriendo por la puerta de su laboratorio envuelto en una risa incontenible, a los gritos de: "Tengo la pesadilla perfecta". Esta emoción le dura un par de noches, hasta que se empieza a aburrir de la misma y comienza otra vez su búsqueda. A conti...

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... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Al ver el último poema de Lad, Abbe recordó las palabras del Gran Pato: "Cuando alguien deja de escribir es porque o bien el mundo lo satisfizo o bien él satisfizo al mundo."