Existe una tendencia moderna al ocultismo tras una pantalla de LED ; pues pareciese que las personas son más encantadoras, diestras, seductoras y desalmadas en el anonimato. Cuando no nos ven podemos ser fascinantes. Tal vez la abstracción del diálogo distante, genera que la inmaterialidad de palabras en el físico, la ausencia que acelera el proceso de desinhibición. Por ello somos más directos y sinceros detrás de un teclado. La virtualidad nos hace más agraciados.Nadie negará que exista también, una fuerte tendencia al comportamiento opuesto, haciendo uso y abuso de la mentira descarada, ya que jamás sería tan oportuno como cuando se está oculto en el anonimato.Sin embargo para el ojo ávido, lo íntimo de las personalidades surge patente al poco tiempo, dejando expuesto el propio temple (salvo maestros del ocultismo virtual que con objetivos concretos son simuladores de personalidad empática).Por otra parte, todo ello se ve potenciado con el idealismo apresurado que subli...