Innumerables explicaciones intentan aclarar porqué creemos o porqué decidimos creer. Pues, no existe humano que no crea en algo. Todos y sin excepción despejamos la incertidumbre, creyendo. Algunos creen en su familia, en palabras, en gestos; otros en personalidades (Dios), famosos y algunos más osados hasta creen en políticos y su honestidad. Podemos creer en la ciencia, en el cocimiento; propio o ajeno, podemos creer en vínculos metafísicos y energéticos. Podemos creer… Igualmente, no interesa centrarse en el término “creer”, que no es más que cubrir la ignorancia natural con la suposición de un conocimiento pleno y cierto, sino en la Fe. La Fe desde un punto de vista práctico-procedimental. Sabemos que lo que sabemos por la fe muchas veces es incomprobable, inverosímil, pero como principio inteligente y motor de la vida de los humildes importa una serie de afirmaciones aritméticas que permiten vincularla con la vida misma. Por ejemplo, y no resulta ilógi...