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Mostrando entradas de agosto, 2018

El arte de vivir con Fe.

Innumerables explicaciones intentan aclarar porqué creemos o porqué decidimos creer. Pues, no existe humano que no crea en algo.  Todos y sin excepción despejamos la incertidumbre, creyendo. Algunos creen en su familia, en palabras, en gestos; otros en personalidades (Dios), famosos y algunos más osados hasta creen en políticos y su honestidad.  Podemos creer en la ciencia, en el cocimiento; propio o ajeno, podemos creer en vínculos metafísicos y energéticos. Podemos creer… Igualmente, no interesa centrarse en el término “creer”, que no es más que cubrir la ignorancia natural con la suposición de un conocimiento pleno y cierto, sino en la Fe. La Fe desde un punto de vista práctico-procedimental. Sabemos que lo que sabemos por la fe muchas veces es incomprobable, inverosímil, pero como principio inteligente y motor de la vida de los humildes importa una serie de afirmaciones aritméticas que permiten vincularla con la vida misma.  Por ejemplo, y no resulta ilógi...

Asientos vacíos

Había una chica, no tan chica, pero lo suficiente para ponerse triste en los colectivos. No es que haya sido en el único lugar en el cual se entristecía de vez en cuando, sin embargo sí era uno de los más curiosos. Siempre viajaba sola. Subía, se sentaba y observaba como uno a uno los pasajeros pasaban por su lado, y ninguno se sentaba. Un día que pasaba por la plaza principal de la tierra de Abbe, vio al poeta Lad recogiendo margaritas y decidió acercársele. No mucho, claro está, Lad era famoso por enamorarse de toda doncella que se cruzara en su camino. Ella sólo tenía una pregunta. -Por qué siempre viajo sola? Preguntó al poeta que la observaba en silencio, encandilado por el destello en sus ojos. Lad, haciéndose un poco el sorprendido* por su pregunta dijo: -Te pone triste? -Si, así es. Cómo lo sabes? -Tus ojos. -Es cierto lo que dicen de vos ... - Tenías una pregunta para mí, y yo tal vez tenga una respuesta para ti. La niña sintió un poco de esperanza y lo escuchó ...