De entrada debo corregirme, o mejor dicho aclarar. No existe sólo un balcón de los suspiros, sino que, como todas las cosas buenas de la vida, vienen siempre de a pares. Dichos balcones son difíciles de identificar a simple vista. De lo único que podemos estar seguros es que, si encontramos uno, el otro seguro está a la vista. Esta es una de sus propiedades fundamentales. Ahora que ya hemos aclarado algunas cuestiones respecto a su unicidad, podemos proseguir a discutir qué tienen de especial dichos balcones. La explicación no es simple, e involucra una gran cantidad de factores muy diversos. Por ello creo que es mejor ilustrar los efectos con el caso de Juan y Nina. La primera vez que Juan estuvo en el balcón fue durante su búsqueda de departamentos para alquilar Nina llevaba más de 6 meses contemplando la ciudad desde el suyo. Siempre sintió curiosidad por aqué viejo balcón vacío Lo primero que hizo al lle...