Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2012

Los patos no lloran

Es por ello que Abbe todos los dias desea convertirse en uno. Dicen lo mismo de los hombres, pero todos sabemos que es mentira. Especialmente Abbe lo sabe. Pero esto no siempre fue así hubo una época en que los patos lloraban mucho mas que los hombres, sobre todo las noches de luna llena. Si uno se acercaba a un estanque podía ver como derramaban sus lágrimas de cristal sobre la luna reflejada en el agua. Lo hacían sin emitir sonido alguno, en el más profundo silencio. Nadie supo nunca porqué lloraban los patos. Algunos eruditos afirmaban que lo hacían para purgar las penas del mundo. Que lloraban por todos aquellos que no se animaban. Que lloraban por las injusticias y las tristezas. De esta forma evitaban que esos sentimientos malos siguieran deambulando por el mundo hasta convertirse en personas. Una noche curiosa de verano una niña se acercó al estanque y al ver a los patos llorar, no pudo contenerse y sus lágrimas comenzaron a caer por sus rosadas mejillas. Lloró en silencio t...

La puerta de la oscuridad

Nadie sabe realmente cómo se siente la oscuridad. Abbe, sin embargo, tiene una leve sospecha. Nunca visitó la oscuridad, pero el afirma que conoce dónde está la puerta y que a veces incluso se animó a observar por la cerradura. Extrañamente la mayoría nunca le creyó. Siempre pensaban en él como un loco delirante. Y en el fondo, tal vez tenían razón. Sin embargo, yo le creo. Y por ello seguramente una vez se animó a contarme cómo encontrar la puerta. En voz baja se acercó y me dijo: Busca una casa, debe estar suficientemente alejada de las luces de la ciudad. No debe tener demasiadas ventanas. Entra en ella mientras todavía se vea el sol. Busca una habitación vacía, no debe haber ningún mueble. Párate en el medio y espera que la oscuridad comience a llenarla. Poco a poco vas a sentir una angustia que comienza a llenar tu corazón y luego irá subiendo hasta tus ojos. En ese momento si observas con cuidado podrás ver la puerta, e incluso espiar por la cerradura. No contemples demasiado lo...