A pedido del público, una de las
primeras hipótesis esbozadas fue la vulgarmente llamada “de la cajonera”.
Explicación lógica, analítica y sintética de la misma.
Llega un día en que
sorprendentemente nos damos cuenta que somos un número limitado de espacios
vacíos ávidos de llenarse, una simple cajonera. Cada espacio de nosotros,
necesita ser llenado para lograr la satisfacción de “ser”.
La hipótesis inicial
es que no existe, en principio, un único “ser” que llene todos los espacios vacíos,
por el contrario existen seres que van completando nuestra existencia. Seres
que se vincula a la amistad, seres que se vinculan al placer, seres que se
vinculan al aspecto lúdico de tu humanidad, seres que se vinculan para
concretar metas precisas y luego desaparecen, seres que se aman, seres que se
detestan y así…
Ahora bien, cada cajonera, cada
individuo es limitado en su espacio (por la propia limitación humana) y ocupar
con muchos seres espacios destinados a otros hace que desvirtuemos el concepto
básico del equilibro necesario para sentirnos plenos. De lo contrario, por
ejemplo un exceso de amistades, puede atrofiar el espacio destinado al placer
individual o a los seres que se detestan. Como consecuencia de este defecto, la
cajonera se verá insatisfecha y comenzaran los conflictos internos.
Síntesis: Con lo someramente
expuesto, surgen las siguientes premisas.
- Una sola persona no puede llenar toda la
cajonera, todos los aspectos del ser.
- Todo individuo busca aquel ser que más espacios llene para quedarse con él. Cuanto más espacios complete un sólo ser, más plena es la sensación.
- Existe una fuerza inherente a cada ser que
obliga a llenar los espacios. No existe quien ser sano que desee el vacío. No existen
seres que no esperen, que no deseen, que no llenen. Sólo son psicológicamente autobloqueadores
de su propio equilibrio y plenitud.
- Una sola persona puede llenar más de un aspecto
del ser, pero no todos porque los antagonistas se repelen. No se puede amar y
detestar al mismo ser si no se lo fragmenta en aspectos que no son seres
individuales amables o detestables por sí mismos.
- Cada ser, por impulso natural se verá forzado a
intentar llenar los espacios. Como un rompecabezas irá probando piezas hasta
lograr la que encaje perfectamente sin forzarse.
- Si un espacio es llenado con seres que no le
corresponden por competencia originaria, se pierde el equilibrio del ser y la
sobrecarga enloquece al individuo, dando lugar a emociones encontradas y antagónicas
sobre cada pieza (ser), angustia, desolación, miedo, ansiedad, alegría,
compromiso, confianza, templanza, etc.
- Un mismo ser, puede ser contenido y continente
de otros seres. Ser una pieza de alguna cajonera y ser cajonera al mismo
tiempo. Así también puede ser pieza de varias cajoneras y varias piezas propias
pueden ser también piezas ajenas.
- Las piezas faltantes de espacios vacíos que
largo tiempo han esperado ser llenados, no se llenan en una mañana soleada sino
en mitad de una noche tormentosa e inesperada. Esto así, porque nada es más difícil
que encajar en una vida que por la razón que fuere, ha perdido la esperanza de
llenar un espacio o ha cerrado el cajón por miedo a equivocarse de pieza.
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